- ámbito
- Edición Impresa
La novelesca vida de José Dirceu, cerebro de la trama del escándalo
José Dirceu de Oliveira e Silva -su nombre completo- ha sido uno de los ideólogos del proceso que llevó el PT a abandonar posiciones de izquierda y adoptar una directriz más cercana a la socialdemocracia, que le permitió a Lula resultar elegido como presidente en 2002, después de tres derrotas electorales consecutivas en 1989, 1994 y 1998.
No es casualidad que, tras su investidura en la Presidencia, Lula haya nombrado a Dirceu para comandar la casa Civil de la Presidencia (Jefatura de Gabinete), con amplios poderes para negociar alianzas con otros partidos políticos y asegurarle al Gobierno una cómoda mayoría en el Congreso.
En ese entonces, el político era apuntado como el «hombre fuerte» del Gobierno y también como un posible sucesor del exobrero que fundó el PT en 1980 aliando sindicalistas a intelectuales de izquierda, entre los cuales se encontraba el propio Dirceu, un exlíder estudiantil que integró organizaciones de combate a la dictadura que gobernó Brasil entre 1964 y 1985.
En 1968, cuando participaba en un congreso de la Unión Nacional de Estudiantes (UNE), Dirceu fue arrestado y permaneció alrededor de un año en la cárcel, hasta ser liberado en septiembre de 1969, juntamente con otros 14 presos políticos, a cambio de la liberación del entonces embajador estadounidense Charles Burke Elbrick, secuestrado por guerrilleros de izquierda.
Desterrado, Dirceu viajó inicialmente a México y luego se exilió en Cuba, pero regresó clandestinamente a Brasil en 1971, con el rostro cambiado por una cirugía plástica.
Acusación
Luego de la edición de la Ley de Amnistía, en 1979, regresó a Cuba para deshacer los cambios en su rostro, volvió a Brasil y reanudó su vida política. Participó en la creación del PT, el partido que presidió en varias ocasiones, y, en 1992, obtuvo el primero de tres mandatos como diputado federal.
El ascenso político de Dirceu fue interrumpido en 2005, cuando fue acusado por el presidente del Partido Laborista Brasileño (PTB), Roberto Jefferson, de pagar sobornos mensuales a agrupaciones aliadas para asegurar su apoyo al Gobierno en el Congreso.
El escándalo que sacudió entonces al Gobierno de Lula llevó a su renuncia al Gabinete en junio de 2005, y también a un juicio político de la Cámara baja, que en diciembre del mismo año lo despojó de su mandato y lo inhabilitó para el ejercicio de cargos públicos hasta 2015.
Al mismo tiempo, el caso pasó a ser investigado por el Ministerio Público, que en 2006 presentó una denuncia al Supremo Tribunal Federal (STF), en la que no sólo confirmaba la existencia del esquema de sobornos, sino que también apuntaba a Dirceu como el «jefe de la pandilla» que, según la Fiscalía, estaba integrada por otras 39 personas, entre políticos, banqueros y empresarios.
Antes de que se iniciara el juicio del STF sobre el caso, el 2 de agosto pasado, Dirceu se manifestaba seguro de que sería absuelto, y sostenía que no había en el proceso ni una sola prueba de su participación en el esquema ilegal.
Esos pronósticos fueron desmentidos ayer, luego de que los magistrados del STF respaldaran por mayoría el voto del juez instructor, Joaquim Barbosa, quien condenó a Dirceu por corrupción activa, juntamente con otras siete personas, entre ellas el expresidente del PT, José Genoino, y el extesorero del partido, Delúbio Soares.
Las penas recién serán conocidas en las próximas semanas, pero el Código Penal brasileño prevé que el delito de corrupción activa es castigado con entre dos y 12 años de cárcel.
Agencia DPA


Dejá tu comentario