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La nueva democracia afgana no es apta para las mujeres
Partidarios del candidato presidencial opositor Abdulá Abdulá asisten a un acto en Kabul. Se estima que las elecciones serán ganadas por el actual mandatario, Hamid Karzai, apoyado por EE.UU.
Al respecto, el diario británico The Independent dijo ayer que si las mujeres no votan habrá riesgo de que se vea afectada la legitimidad de la consulta, prevista para el 20 de agosto.
Según activistas para la defensa de los derechos humanos, a la Comisión Electoral Independiente (CEI) le faltan todavía 13.000 mujeres para hacer funcionar las mesas femeninas. La Comisión no quiso comentar la afirmación, pero documentos vistos por el diario afirman que los puestos por llenar son más y llegan hasta 42.000.
Estas mesas requieren autoridades para el recuento y, lo más importante, encargadas de seguridad para revisar a las electoras cubiertas con velos o burkas que van a votar.
Muchos afganos no permitirán a sus esposas e hijas ir a votar si en la mesa pueden cruzarse con hombres.
«Si la mitad de la población no puede participar, la elección es ilegítima», dijo Orzala Ashref, de la Afghan Womens Network.
«Sin los votos de las mujeres, sin la participación de ellas, obviamente la elección no será válida», agregó.
Propiedad masculina
Durante el régimen talibán las mujeres no podían trabajar, eran golpeadas si se reían y podían salir de sus casas sólo acompañadas por un pariente hombre. Pese a los esfuerzos por mejorar sus condiciones, en muchas partes del país las mujeres aún son tratadas como una propiedad masculina.
Según los documentos vistos por el Independent, la situación peor es en el sureste, donde en los libros de la CEI hay 2.564 mujeres, menos del 20% de las 13.400 necesarias. En el sur, sólo la mitad de las 10.428 necesarias fueron ya encontradas.
Para estas votaciones, unos 17 millones de afganos están llamados a las urnas para elegir a su presidente por segunda vez en la historia del país, así como a los 420 consejeros de las 34 provincias. Ambas elecciones se llevarán a cabo en un contexto de persistente inseguridad ante las amenazas de atentados, lo que podría fomentar la abstención en unas elecciones marcadas también por las amenazas de fraude.
Los talibanes anunciaron anteayer su intención de atacar las oficinas de voto el día de los comicios y reiteraron sus llamamientos a la población a boicotear las elecciones y a empuñar las armas contra los «invasores» extranjeros.
Todas las fuerzas de seguridad disponibles -200.000 afganos y 100.000 soldados extranjeros, dos tercios de ellos estadounidenses- estarán movilizadas en la jornada electoral del jueves.
Imparcialidad
Respecto a estos comicios, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, reiteró ayer la imparcialidad de este país ante las elecciones y aseguró que trabajará con los que resulten elegidos.
«EE.UU. se mantiene imparcial en estas elecciones. No apoyamos ni nos oponemos a ningún candidato en particular», afirmó la jefa de la diplomacia estadounidense en un comunicado, que coincide con el último día de la campaña electoral en ese país.
El Gobierno del presidente Obama, al igual que los afganos, dijo, quiere ver unas elecciones «creíbles, seguras y con amplia participación que todos juzguen como legítimas».
En este sentido, expresó su esperanza de que Afganistán haga «todos los esfuerzos posibles para que los comicios se desarrollen en un ambiente seguro y sin fraude, y que resuelva cualquier denuncia de manera justa y rápida».
Clinton se mostró consciente de que los comicios no se desarrollarán «sin desafíos», pero elogió a los afganos por su «valentía» de haber organizado estas elecciones pese a la guerra que vive ese país desde hace casi nueve años.
Agencias EFE, AFP y ANSA


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