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La obsesión es evitar los errores de Irak
El problema no es cómo se ha desarrollado el conflicto de seis meses en Libia, ya que Francia, Gran Bretaña y otros países prestan apoyo a los rebeldes desde lejos operando bajo la supervisión de la OTAN y con un mandato de la ONU, sino la planificación de la fase posterior a Muamar el Gadafi.
El Consejo Nacional de Transición (CNT) -reconocido por más de treinta países, incluyendo Estados Unidos y los miembros de la Unión Europea- ha estado desarrollando junto con sus aliados una planificación detallada sobre la forma de administrar Libia cuando Gadafi y sus aliados hayan partido (ver aparte).
Desorden
En Irak, el enfoque adoptado por Washington tras el derrocamiento de Sadam Husein fue desordenado. Días después de la caída de Bagdad, el teniente general Jay Garner dijo: «Voy a llevar la pelota a la cancha y veré qué pasa».
Las cosas no le salieron mucho mejor a Paul Bremer, quien sucedió a Garner en mayo de 2003. Su decisión de disolver el Ejército iraquí dejó a decenas de miles de hombres enojados con armas en las calles, lo que contribuyó en forma directa al aumento de la insurgencia.
También desarrolló una vigorosa campaña de «desbaazificación» que alejó a gran parte de la población, desde los maestros hasta los empleados públicos, muchos de los cuales habían sido obligados a pertenecer al partido Baaz de Sadam sin ser verdaderos partidarios.
Implosión
Gran parte de la economía controlada por el Estado hizo implosión después de que Washington y sus aliados tomaron el control, con salarios gubernamentales impagos y contratos frenados.
Washington tuvo que llegar con miles de millones de dólares en efectivo, transportados en aviones C-130, para financiar la administración de Irak y pagarles a los trabajadores. La corrupción y la mala gestión financiera se extendieron con rapidez.
Ahora, las palabras de Occidente hasta la fecha apuntan a un enfoque mucho más meditado hacia la Libia post-Gadafi.
En parte, Libia, con su población más pequeña y su estructura tribal, sectaria y étnica de menor complejidad, puede ser más fácil de manejar que Irak. Pero el cambio también se apunta a lecciones aprendidas.
Catherine Ashton, jefa de Asuntos Exteriores de la UE, explicó el martes la necesidad de descongelar los activos para que los fondos rápidamente puedan fluir hacia Libia.
«Se trata de asegurar que a las personas se les pague, a los funcionarios públicos, agentes de la Policía, a quien sea. También debe asegurarse que haya suministros en las tiendas, lo que ayuda a que la economía funcione», destacó.
Agencia Reuters


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