18 de febrero 2011 - 00:00

La odisea de viajar diariamente en tren

En el tren San Martín la gente viaja colgada fuera de las unidades durante las horas pico. Además, los pasajeros se quejan porque no se respetan los horarios y por la falta de mantenimiento.
En el tren San Martín la gente viaja colgada fuera de las unidades durante las horas pico. Además, los pasajeros se quejan porque no se respetan los horarios y por la falta de mantenimiento.
El fatal choque entre dos trenes ocurrido el miércoles cerca de la estación de San Miguel volvió a poner en la mira las malas condiciones en las que se encuentran los ferrocarriles del país y lo mal que viajan los pasajeros. En una recorrida por la línea San Martín que va desde Retiro hasta Pilar, se pudo corroborar que la gente sigue viajando colgada fuera de las formaciones y que no se respetan los horarios.

Pero no sólo esta línea está en problemas. Al respecto, el diputado nacional Eduardo Macaluse, usuario del tren Sarmiento -desde Once hasta Moreno- confirmó que «se viaja mal. No hay mantenimiento, es decir parar las unidades para revisarlas, desde que se privatizaron los trenes. Se los deja andar, que se rompan y se deja a la gente a pie, se juega con su seguridad».

Entre los problemas, el funcionario, que presentó un proyecto de ley el año pasado para mejorar el funcionamiento de los trenes, listó que «no funcionan correctamente los zapatos de freno, no hay recambio de vías, las instalaciones de cabinas están vetustas, las máquinas expendedoras de boletos, los molinetes y las escaleras mecánicas no funcionan, los trenes no tienen aire acondicionado, los baños están sucios o cerrados, las estaciones están sucias y no se reparan los rieles».

Una típica imagen del San Martín (LSM) muestra a un tren colapsado en horas pico con gente parada en las puertas fuera de los vagones. Las escaleras para subir a las formaciones no tocan el anden, por lo cual ascender es muy peligroso, particularmente para los niños o los que lleven bebés o bicicletas. Además, las puertas no cierran, por lo que sigue entrando gente aunque estén llenos, inclusive cuando el tren ya está en marcha.

Una pasajera relató su odisea diaria: «Yo vivo en San Miguel, pero para no ir colgada me levanto más temprano, me voy hasta José C. Paz y tomo el tren ahí. Lo mismo hago a la vuelta. En vez de tomarlo en Chacarita, donde trabajo, vengo a Retiro con el subte y voy desde acá para evitar ir apretada».

El altoparlante anuncia que varios horarios fueron suspendidos. «Se cancelan constantemente, no se respeta el horario, siempre hay demoras. Los trenes van muy llenos a la mañana y a la tarde cuando la gente sale de trabajar, por lo que tengo que tener cuidado con mis cosas y conmigo misma», afirma una pasajera del San Martín.

Un tren acaba de llegar. La gente comienza a bajar antes de que frene, inclusive trabajadores de LSM. Por la separación con el anden, mucha gente debe saltar y se ve a una mujer con un yeso haciendo malabares para poder bajar. «Muchas veces los trenes paran en cualquier lado. Dicen que es porque la máquina anda mal. Yo viajo hace 30 años y no hubo cambios en ningún momento. En vez del tren bala deberíamos tener unos trenes normales», criticó otro fiel usuario.

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