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La ONU volvió a reclamar que Londres negocie por Malvinas
Héctor Timerman presentó ayer en el Comité de Descolonización de la ONU el Libro Blanco de Malvinas que contiene los documentos que respaldan la posición del país , junto a Marita Perceval y Daniel Filmus.
El canciller argentino agregó que la fuerza no puede ser la vía para la resolución de disputas y consideró imprescindible que Londres se siente a negociar ante el abrumador respaldo de la comunidad internacional al diálogo entre ambos países.
El Comité de Descolonización de la ONU aprobó -como lo hace todos los años- nuevamente por consenso una resolución en la que llama a los gobiernos de Londres y Buenos Aires a reanudar lo antes posible las negociaciones para encontrar una salida pacífica a la controversia. De acuerdo con el representante de Chile, Cristián Barros, el texto en discusión también señala que el único modo de solucionar el diferendo es la solución negociada, y por eso pide a las partes comprometerse con el diálogo.
En su exposición, Timerman lamentó que "la falta de diálogo sólo trae más guerras, más muerte y más injusticias", y que el representante británico no estuviera presente durante la sesión del comité. Timerman, quien reiteró la necesidad de que las disposiciones de Naciones Unidas "se conviertan en acciones", reafirmó finalmente la voluntad del Gobierno argentino de continuar apostando por la vía del diálogo para lograr una solución pacífica.
"Lo que las Naciones Unidas vienen pidiendo desde 1982, año tras año, es la reanudación de la negociación entre las dos partes" sobre la soberanía del archipiélago, dijo el canciller.
En la visión del jefe de la diplomacia argentina, "la negativa del Reino Unido a cumplir con su obligación de negociar con la Argentina es la antítesis de la idea fundacional de las Naciones Unidas".
Timerman cuestionó uno a uno los argumentos de representantes de la población malvinense, quienes se encontraban en la sala para alegar que ellos eligieron seguir siendo parte del Reino Unido.
En este sentido, dijo, la Argentina "no tiene problemas con su nacionalidad, sino con el hecho de que el Reino Unido ocupa un territorio argentino contra el derecho internacional".
Buenos Aires -añadió el canciller- está comprometido a explorar "todas las vías posibles para lograr la solución pacífica de la controversia" con respeto a "los intereses y respetando el modo de vida de los habitantes de las islas Malvinas".
El canciller esgrimió en la sala del Comité de Descolonización un voluminoso compendio con todas las resoluciones y cartas emitidas por foros como el Mercosur, la CELAC y la Unasur, entre otros, además de la propia ONU, pidiendo al Reino Unido que acceda a negociar directamente con Argentina sobre la situación en las islas. "Lamentablemente, no tengo a quien entregarle este volumen, porque la representación del Reino Unido no está presente. No estuvo presente en los últimos cuatro años. Esa silla vacía en esta comisión es el símbolo del interés del Reino Unido en solucionar este problema", dijo.
Timerman sostuvo que no es posible "permitir un doble estándar en el respeto del derecho internacional que a todos y a cada uno de nosotros nos obliga y nos protege". ¿Cómo puede un país negarse a cumplir una decisión que fue expresada más de 45 veces en las Naciones Unidas? ¿Qué derecho tiene el Reino Unido a exigir a otro país que se atenga a las resoluciones de las Naciones Unidas cuando es él quien no las cumple?, se preguntó el ministro.
Timerman estuvo acompañado por la gobernadora de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos; el secretario de Malvinas Daniel Filmus; Alejandro Jacobo Betts, un malvinense de cuarta generación que en los años ochenta decidió abandonar las islas, y el escritor Marcelo Luis Vernet, tataranieto del primer comandante político y militar argentino en las islas.
La comitiva argentina estuvo integrada también por los senadores Rubén Giustiniani, Ruperto Godoy, María de los Ángeles Higonet y Mario Cimadevilla, así como por los diputados José Ciampini, Claudia Giaccone, Julio César Martínez, Patricia Bull-rich, Lino Walter Aguilar y Alberto Emilio Asseff, el presidente del Tribunal Superior de Tierra del Fuego y los legisladores fueguinos Juan Carlos Blanco, Pablo Blanco y Adrián Liendo.
"Las Malvinas no están administradas por isleños nacidos allí, sino por un gobernador ilegítimo que representa a la Corona británica y que está designado por Londres", aseguró Betts, quien volvió a denunciar la "instalación clandestina" de una base militar.
Vernet, por su parte, pidió al comité promover un diálogo entre Londres y Buenos Aires para lograr una salida "pacífica" a esta disputa de soberanía, y reiteró que el sentir mayoritario en su país es que "no podemos pensar nuestra patria completa sin Malvinas".
"Si quieren dejar de ser irrelevantes deben cambiar", dijo a los miembros del Comité de Descolonización Michael Summers, de la Asamblea Legislativa de Malvinas, quien reiteró que los residentes de las islas quieren seguir decidiendo sobre su propio destino.
Summers, que recordó que los habitantes de las islas ya se expresaron "con rotundidad" en el referendo del año pasado, reiteró su invitación formal a los miembros del Comité de Descolonización para que viajen a las Malvinas.
"No hemos puesto ninguna objeción a la comitiva, pero si Argentina se opone de nuevo, volverá a demostrar que le tiene miedo a la verdad, una invitación a la que ni siquiera han tenido la cortesía de responder", añadió.
Por su parte, Roger Edwards, también de la Asamblea Legislativa, dijo durante su turno de palabra que los habitantes de las islas no tienen "ningún deseo" de cambiar de estatus, tras subrayar que son un grupo étnicamente diverso que eligió "seguir siendo británico".
Edwards, que criticó las acciones de la Argentina para dañar la economía malvinense y calificó de "jocosa" la denuncia argentina de una base nuclear en las islas, se preguntó si esa "retórica" no es para desviar la atención de sus problemas económicos y políticos.


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