Temer, uno de los líderes del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (centro), aliado del Gobierno, declaró a la prensa que Rousseff no está preocupada con movimientos opositores para un eventual "impeachment", posibilidad que consideró "impensable".
El vicepresidente, que aseguró que seguirá en su puesto de articulador entre el Ejecutivo y el Congreso, añadió que "no tenemos crisis política, porque eso significaría que el Gobierno no tiene el apoyo del Congreso Nacional, y ustedes ven que hemos tenido el apoyo del Congreso".
Además, rechazó afirmaciones del senador opositor Aécio Neves, el candidato socialdemócrata derrotado por Rousseff en las elecciones de octubre del año pasado, quien el domingo dijo que el Gobierno puede terminar "más rápido de lo que se imagina".
"Todos nosotros esperamos que eso ocurra sólo de aquí a tres años y medio, cuando habrá nuevas elecciones", subrayó.
La alarma en el Partido de los Trabajadores cundió tras conocerse dichos de Neves y de su padrino político, el expresidente Fernando Henrique Cardoso, en la Convención del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) del fin de semana, en la que el primero fue reelecto como presidente de la agrupación.
"La posición adoptada por el PSDB en la convención de Brasilia es algo que avergüenza la historia de ese partido, que está aliándose a sectores golpistas", afirmó ayer Sibal Machado, jefe del bloque de diputados del PT.
"Después de perder las elecciones en una segunda vuelta, los 'tucanes' (apodo del PSDB) siguen apostando en un tercer turno. Eso no es algo novedoso, lo vienen haciendo desde el año pasado", cuestionó Machado.
En tanto, el sitio oficial del PT publicó ayer una carta abierta de decenas de movimientos sociales que denunciaron el intento de "quebrar el orden institucional" con presiones para anticipar la salida de Rousseff.
Neves y Cardoso fueron los personajes salientes de la convención del PSDB concluida en la noche del domingo en el Hotel Blue Tree Towers, a 500 metros del Palacio de Alvorada, residencia presidencial en el este de Brasilia. Ambos hablaron de forma elíptica sobre el final anticipado de la administración de Rousseff, cuya popularidad se derrumbó a un 9% y el rechazo ascendió al 68% , según una encuesta de IBOPE divualgada la semana pasada.
"Lo que yo veo es que algunos partidos que hoy apoyan al Gobierno tienen la sensación, hasta mayor que la nuestra, de que ella tendrá dificultades para concluir su mandato", deslizó Neves, mientras el público coreaba consignas por la destitución.
Para Neves, el Gobierno transmite una "sensación de vacío" debido a los escándalos que lo tienen contra las cuerdas.
Por su parte, el octogenario Fernando Henrique Cardoso, presidente honorario del PSDB, fue uno de los más ovacionados en su condición de máximo líder de la agrupación, que contribuyó a fundar en 1988.
"Nunca antes en la historia de este país se robó tanto", dijo. "Estamos asistiendo a un malestar social con el Gobierno que tiende a agravarse ante la parálisis del Ejecutivo. La salida sólo puede darse respetando a la Constitución Federal y con el castigo a los culpables", concluyó Cardoso.
| Agencias ANSA, DPA y Brasil247, y Ámbito Financiero |


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