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La poesía visual de Mangifesta y Pazos en un valioso libro
Arriba, “Hablantes”, de Claudio Mangifesta, y abajo, “Retrato fonético”, de Luis Pazos, dos de las obras reunidas en “Letra suelta - Poesía visual”.
La idea fuerza era romper la estructura lógico-formal del lenguaje introduciendo elementos ajenos a la poesía tradicional, subvertir, desquiciar, eran les mots d'ordre.
Vigo mezcló letras con números, Luján Gutiérrez se apropió de la publicidad, Ginzburg calificó de "atómica" a su poesía ya que aparecía como estallidos, Luis Pazos hacía poesía sonora.
Después de la exposición "Novísima poesía" en el Instituto Di Tella en 1969, el grupo se disuelve por diferencias respecto de la definición de poesía visual, un género híbrido donde todo vale y hasta hoy no se ha encontrado la definición perfecta.
Los recitales de poesía eran cómicos, se realizaban fuera del área museística, en clubes nocturnos y otros espacios alternativos, los poetas diseñaban su propia ropa y,como era de rigor entre los vanguardistas, lanzaban un manifiesto.
En los 90 aparece el grupo Para Lenguas, y desde hace diez años Vórtice Argentina, que entre otros, está integrado por Juan Carlos Romero, Hilda Paz, Fernando Fazzolari, Rubén Grau. No deben soslayarse los nombres de artistas como León Ferrari (1920-2013) y Mirtha Dermisache (1940-2012), admirada por Roland Barthes, su obra figura en las más importantes colecciones de museos internacionales y fue la que más lejos llegó con sus textos imposibles de leer.
Siguiendo con la historia de la poesía visual hay que remontarse a los Caligramas de Apollinaire, a Marinetti, a los dadaístas y también se puede incluir a los surrealistas Tristan Tzara, Paul Eluard, André Breton, que en 1925 inventaron los célebres "cadáveres exquisitos".
Ésta es una breve introducción a "Letra Suelta - Poesía Visual" (Tiempo Sur Ediciones, 2015, 96 págs.), libro de Claudio Mangifesta y Luis Pazos, recientemente publicado. Claudio Mangifesta (Buenos Aires, 1956) es escritor, psicoanalista, poeta visual. Entre sus libros "Creatividad y psicoanálisis" (ensayos, 1995), "El trazo incesante" (ensayos, 2004), "Poemas visuales" (poesía visual junto a Hilda Paz , 2011). Con Juan Carlos Romero e Hilda Paz participa en la edición de la revista "La Tzara".
Entre las obras incluidas en el libro destacamos "Hablemos" (2015), poesía en la que se agolpan las palabras de manera compacta, un sinfín "que no dice nada". En "Silencio", a manera de un stencil, esta palabra se repite, se va esfumando, hasta terminar en eso, en un silencio total.
Una de las características de la poesía visual es su inserción en el espacio de una hoja en blanco, las diferentes tipografías que invitan al lector a un esfuerzo cómplice en su lectura, "una palabra nueva/una palabra Otra/ que no pretende decir/la última palabra", atraviesa la hoja en diagonal. "Exclusión" presenta tres letras "A" agrupadas en el espacio, la cuarta, se excluye del grupo, solitaria. También un ejemplo de geometría pura.
El humor no está ausente en "Muda", un trasero femenino apoyado en el palito de la H, casi una irreverente fotografía decimonónica. "Verdad", palabra atravesada, clausurada, por una vara, la "a" de "Hambre" tiene un agujero y "Violencia" aparece quemada, palabras intensas y de alto contenido sociopolítico.
Luis Pazos (La Plata, 1940), integrante de Diagonal Cero, publica en 1967 dos libros-objeto: "El dios del laberinto", poema en una botella con un corcho, a la manera del mensaje de un náufrago, y "La corneta", diez poemas sonoros enrollados en el interior de una corneta de plástico. En el 69 participa con "La Torre de Babel", un poema volumétrico con onomatopeyas.
Pazos es cofundador del célebre grupo "Escombros" - Artistas de lo que queda, creado en 1988, que elige el espacio público para expresarse, sus acciones y su trabajo con el cuerpo marcaron un hito en nuestro panorama artístico.
La onomatopeya caracteriza su poesía. En "Acumulación" la palabra "boing" en distintas tipografías con algún toque de color, tiene cualidades sonoras. Lo mismo sucede con "Nueva York" en la que "pop", palabra sonora por antonomasia, está inserta en una arquitectura del Empire State; palabra que también alude al movimiento que tuvo su auge en Estados Unidos.
Un poema de 1967, "Sonido antropométrico", repite "tictac" en diferentes tipografías, visualmente, una cruz, y en "Sonido roto", las palabras que parecen germanas fueron tajeadas con una hoja de afeitar, quizá siguiendo una de las 10 instrucciones de Tristan Tzara: "Para hacer un poema dadaísta, tome unas tijeras...". Pazos nos cuenta el origen de su poema "SSSSSSHHHH". Pazos: "¿Ud. quién es?". Vigo: "Soy el poeta del silencio y la distancia".
Tanto la obra de Mangifesta como la de Pazos exceden el aspecto formal para invitarnos, en ese minimalismo que los caracteriza, a una reflexión sobre la banalidad, las cuestiones políticosociales, la intensidad intrínseca de algunas palabras que, según quien las use, se convierten en un hecho estético provocativo.


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