Teherán - Mir Husein Musaví es un baluarte de la vieja guardia que, sin embargo, ha logrado capitalizar el favor del electorado reformista con sus promesas de liberalización política.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Quien se perfila como el principal rival del actual presidente, Mahmud Ahmadineyad, nació en 1941 en la ciudad de Jameneh, en la provincia de Azerbaiyán oriental. Revolucionario de primera hora, islamista convencido, fue primer ministro de Irán entre 1981 y 1989, época en la que logró mantener a flote la economía del país a pesar de la guerra con el Irak de Sadam Husein (1980-1988), que dejó un millón de muertos. Asimismo, debió enfrentar las sanciones económicas impuestas a Irán por la comunidad internacional. Su gestión le valió una fama de hombre honesto.
En 1989, pocos meses después de la muerte del fundador de la República Islámica y líder supremo, el ayatolá Rujolá Jomeini, una reforma de la Constitución impulsada por el heredero de éste, Alí Jamenei, anuló el cargo de primer ministro.
Musaví, pintor y arquitecto, pasó entonces a la segunda fila de la política nacional, primero como asesor del líder supremo y después como miembro del Consejo de Discernimiento, hasta que el pasado marzo decidió presentarse a la Presidencia. Desde entonces, sus posibilidades crecieron de forma paulatina hasta convertirse en la principal amenaza al radicalizado Ahmadineyad.
El ex primer ministro se define como «un reformista que preserva y vela por los principios de la revolución» y defiende la libertad de expresión, lo que le ha granjeado el apoyo de los jóvenes que desean apertura, pero también la simpatía de aquellos que recelan de un reformismo a ultranza. Es apoyado por el ex presidente aperturista Mohamed Jatamí.
En cuestiones económicas, cree que Ahmadineyad ha vaciado las arcas del Estado, no ha sabido gestionar los grandes beneficios que reportó el petróleo cuando el precio del barril se disparó y que ha colocado al país a la deriva.
En política exterior ha criticado lo que denomina «aventurismo» y «extremismo» político del Presidente, que en su opinión ha sido la causa de un pernicioso aislamiento internacional. Propone retomar el diálogo con Occidente sobre la polémica nuclear, pero insiste en que Irán jamás renunciará al «derecho» de desarrollar esta energía.
En cuanto a las relaciones con EE.UU., aunque Musaví también ha mostrado una cara más amable, insiste en la tesis oficial de que el presidente Barack Obama debe pasar de las palabras a los hechos.
Dejá tu comentario