30 de enero 2009 - 00:00

La protesta contra Sarkozy reunió a un millón de personas

La protesta de ayer de los sindicatos franceses fue particularmente fuerte en París y, de hecho, se notó más que la propia huelga. El presidente Sarkozy reconoció la «legitimidad» de los reclamos por la crisis económica.
La protesta de ayer de los sindicatos franceses fue particularmente fuerte en París y, de hecho, se notó más que la propia huelga. El presidente Sarkozy reconoció la «legitimidad» de los reclamos por la crisis económica.
París - Más de un millón de franceses protestaron ayer contra la política económica de Nicolas Sarkozy, en lo que fue la mayor huelga que éste enfrentó desde su llegada a la Presidencia.
Los informes de la concurrencia de la Policía están, como es habitual, por debajo de los que ofrecieron los sindicatos, que afirmaron que la protesta había convocado a alrededor de 2,5 millones de personas. En todo el país hubo unas 200 manifestaciones, y las huelgas en los diferentes ámbitos paralizaron amplios sectores de la vida pública. Varios medios locales hablaron de un «jueves negro».
Numerosos servicios de transporte suburbano y ferroviario quedaron suspendidos, las radios públicas emitieron música en vez de noticias y en los centros de salud sólo funcionaron las guardias. Escuelas y oficinas de correos permanecieron cerradas. Sin embargo, no se produjo un caos de tránsito debido a que la huelga estuvo anunciada con anticipación y muchas personas se tomaron el día libre. La oposición socialista apoyó las manifestaciones, a las que habían convocado ocho sindicatos.
«Nosotros, los trabajadores, estamos siendo sobreexigidos, mientras que la mayor parte de la torta es para los estratos superiores», indicó el trabajador de Renault Pascal Guinet durante las protestas en París. «Se reduce el personal, los empleados son puestos bajo presión», agregó.
La pensionada Martine Poilve le reprochó al Gobierno un poder adquisitivo cada vez menor. «Además, el sistema de salud es demasiado caro; como pensionada, no puedo recibir los tratamientos como corresponde», criticó.
La protesta aunó a gran parte de la sociedad. Los alumnos protestaban contra las medidas de reducción planificadas, los trabajadores contra la amenaza de despidos, los empleados públicos contra la reducción de puestos de trabajo.
Algunos critican que el paquete de medidas para reactivar la economía está dirigido fundamentalmente a los bancos y a la industria. «No queremos pagar por una crisis ocasionada por los bancos», declaró el director del sindicato CFDT, François Chérèque. «Reclamamos un segundo plan de ayuda que apunte esta vez al poder adquisitivo».
Aunque Sarkozy se mostró reservado en los últimos días y recomendó a sus ministros sustraerse de cualquier provocación, finalmente se refirió por primera vez a la medida de fuerza y la calificó como «una inquietud justificada».
«Esta crisis significa para el Gobierno la obligación de escuchar, la predisposición a dialogar, pero también la decisión de actuar», indicó Sarkozy en un comunicado dado a conocer ayer en París. En febrero se reunirá con los sindicatos y enfatizó que Francia saldrá fortalecida de la crisis.
Los sindicatos informaron que el 70% de los trabajadores se plegó a la medida de fuerza. Por otro lado, se estimó que el paro implicó pérdidas de entre 300 y 400 millones de euros.
Según informó el ferrocarril del Estado, SNCF, se suspendió más del 60% de los viajes interurbanos y el 40% de los viajes en trenes de alta velocidad. En el aeropuerto parisino de Charles de Gaulle se suspendió uno de cada cinco vuelos; y en el de Orly, más de un tercio. La empresa de telecomunicaciones de Francia, el correo y el gigante energético EDF informaron una adhesión a la huelga de un 30%. Un 70% de los maestros se adhirió a la medida de fuerza.
El líder de la CGT, Bernard Thibault, calificó la jornada de movilización de «acontecimiento social de gran importancia». No se trata de «una explosión de cólera pasajera, habrá consecuencias», advirtió.
Agencias DPA, AFP y ANSA

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