El ultraderechista, segundo en intención de voto para las presidenciales en Brasil, fue aplaudido por mil ejecutivos en un acto.
MANO DURA. La política de seguridad de Jair Bolsonaro incluye un plan para que en cada hogar haya un arma para combatir “a los tipos malos”.
Río de Janeiro - El diputado brasileño Jair Bolsonaro y segundo favorito para las elecciones presidenciales de este año en Brasil generó controversia al dar su "receta" para poner fin a la guerra criminal en la favela Rocinha, en Río de Janeiro, la cual consistiría en acribillar a los delincuentes.
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De acuerdo al diario O Globo, Bolsonaro, del derechista Partido Social Cristiano (PSC), propuso, ante unos mil ejecutivos en un evento organizado por el banco BTG Pactual, enviar un helicóptero a sobrevolar la Rocinha, el cual tiraría miles de volantes sobre la favela advirtiendo a los narcotraficantes y criminales que tiene un plazo de seis horas para entregarse a las fuerzas de seguridad. Cumplido ese plazo, "si el bandido sigue escondido, ametrallaría la Rocinha.", afirmó, generando el aplauso del público.
Rocinha es la mayor favela de Río de Janeiro y es, actualmente, escenario de choques entre bandas criminales que se disputan el control territorial y de éstas con las fuerzas de seguridad. En ella viven más de 200 mil personas y este fin de semana unos 3.000 militares tomaron la barriada -junto con Cidade de Dios- para garantizar la seguridad durante los festejos del carnaval.
Los dichos de Bolsonaro despertaron indignación en algunos medios brasileños, que llegaron a definir su plan como de un genocidio y, sobre todo, en las redes sociales.
No obstante, no sorprende el tenor de la declaración ya que Bolsonaro se ha hecho su fama política a partir de polémicas afirmaciones.
Evangelista y representante de la extrema derecha brasileña, en octubre pasado fue condenado a pagar una multa por 50.000 reales (16.000 dólares) por decir, en un acto político, que "los negros no hacen nada, creo que ni como reproductores sirven más".
Bautizado por la prensa como "el Trump brasileño", Bolsonaro acumula otras multas. No todas por comentarios xenófobos sino también machistas, como los 10.000 reales (3.150 dólares) que debió pagar a la congresista del Partido de los Trabajadores (PT) Maria do Rosário por haberle dicho que "no merecía ser violada" porque es "muy fea".
Promotor de un discurso homofóbico, es un abierto defensor de la dictadura militar que gobernó el país entre 1964 y 1985.
Desde hace meses, el diputado se encuentra segundo en los sondeos de intención de voto para las elecciones presidenciales de Brasil de este año, sólo superado por el exmandatario Lula da Silva, cuya candidatura pende de un hilo debido a las causas judiciales en su contra.
La última encuesta de Datafolha, de fines de enero, dio a Bolsonaro un 16% de intención de voto, 20 menos que Lula. Pero en un escenario electoral sin la participación del exgobernante, el ultraderechista alcanzaría el 21% de los apoyos y se convertiría en el presidente de la mayor economía de Sudamérica.
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