13 de septiembre 2013 - 00:00

La regulación fascista

La regulación fascista
Lo interesante del pensamiento de Ronald Coase es que permite trazar la línea entre lo que es un marco regulatorio razonable para el mercado financiero y lo que no es otra cosa que un avance fascista sobre la libertad de las personas. Para él, la elección del modelo regulatorio no es un "cara o cruz" entre "un mercado ineficiente" y un "Gobierno eficiente", sino entre toda una variedad de alternativas ineficientes, privadas y estatales. "Las regulaciones estatales directas no necesariamente dan mejores resultados que dejar que los problemas sean resueltos por el mercado o las empresas. Pero de la misma manera no hay ninguna razón por la que, en algunas ocasiones, esas regulaciones administrativas del Estado no deban derivar en una mejora de la eficiencia económica". Si las personas pueden ejercer su derecho de propiedad (transar sus intereses) de manera libre, informada y con un bajo costo (incluyendo una Justicia efectiva) la regulación directa o los impuestos Pigouvianos generarían siempre un resultado (un mercado) más ineficiente. Es por eso que si bien "todas las soluciones tienen costos, no hay ninguna razón para suponer que se requiere una regulación estatal, simplemente porque el problema no está siendo bien manejado por el mercado o la empresa". La clave está en que el derecho de propiedad (ley y regulaciones) esté definido de manera tal que minimice los costos emergentes de las incompatibilidades entre los actores, y no que se lo haga con objetivos que busquen el control de la sociedad o la perpetuación de los burócratas en el poder (gobiernos fascistas). Cerrando apenas el 2,3% debajo del máximo histórico, ayer el Dow se tomó un descanso al ceder un 0,17% a 15.300,64 puntos, apuntalado por Disney y golpeado por el J.P. Morgan y Dupont.

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