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“La relación con los animales ofrece un rico imaginario”
• DIÁLOGO CON HEBE UHART SOBRE SU NUEVA OBRA, QUE EXPLORA UN MUNDO QUE EXCEDE A LAS MASCOTAS
Considerada por Fogwill como “la mejor escritora argentina”, su prosa recuerda los clásicos aguafuertes de Arlt y los textos modernos de Sebald.
Hebe Uhart. La autora de veinte libros acaba de publicar “Animales”, una exploración del vínculo entre los humanos con los animales.
H.U.: Las comunidades fueron un gran aprendizaje. Mi interés inicial debe de haber comenzado leyendo a Mansilla. "Una excursión a los indios ranqueles" debería leerlo todo el mundo. Yo quise ver qué pasa con la mitad del país, que es morena. Acá se nota menos, pero va a la Matanza y se ve un blanco cada tanto. América Latina, en su inmensa mayoría, es criolla. Yo tenía ganas de ver cómo piensa y siente la otra parte del país, que es criolla, y que no es exactamente igual al inmigrante. Los inmigrantes, y nosotros los descendientes de inmigrantes, somos personas ansiosas y deseosas de seguridad, por eso queremos la casa, construir la casa, poner la plata en algo donde protegerse, afirmarse. Los otros que ya estaban acá tienen una relación distinta con la casa. Eso me abrió a pensar. El indígena del norte, que vive en el monte, privilegia el monte a la casa. Usted dice: mire que cachivache de casa que tienen, qué le importa la casa, es algo relativo. No es nuestro interés por la casa, que es un elemento de cotejo y debe estar pintada y con todo lo que debe tener. Si se privilegia el monte, la casa es secundaria. Un toba conocedor de la ciudad me dijo: para nosotros el monte es shopping, da caza, pesca, comida, la farmacia y diversión. Eso cambia la perspectiva. Ya no se puede decir por qué no tiene la casa pintada; lo que le importa es el monte, no la casa. Un pampeano, cuyo interés principal son las aves, para qué va a pintar la casa si el vecino más cercano está a 40 kilómetros y no lo va a visitar. Los prejuicios y las costumbres impiden observar qué es lo que realmente le importa. Un caso apasionante es el de los otavalo en Ecuador, que fabrican paños, aprendieron a exportar y se volvieron ricos, y ahora los empleados son blancos y mestizos. Ellos sí que rompen con la idea del indígena sucio, ignorante y con una pluma en la cabeza, cuando en realidad muchos van a la universidad.
P.: ¿Qué está escribiendo ahora?
H.U.: Ahora estoy descansando, no tengo nada pendiente. Por el momento tengo una idea demasiado vaga sobre el próximo libro, lo que sé es que no voy a volver a la ficción por el momento.

