La relación entre la Presidenta y Lula se deterioró al calor de la crisis que tuvo en vilo al Gobierno el año pasado y amenaza con jaquearlo nuevamente a partir de hoy, cuando vuelva a sesionar el Congreso, afirmó ayer el comentarista político Kennedy Alencar, del grupo Globo.
No obstante sus discrepancias, la mandataria y Lula da Silva están "obligados" a convivir políticamente pues uno depende del otro, continuó el analista.
Estas afirmaciones coinciden con las de otros observadores que registran una serie de gestos surgidos desde el Palacio del Planalto, sede de la Presidencia en Brasilia, y el Instituto Lula de San Pablo.
A fines del año pasado, funcionarios cercanos a Rousseff expresaron respaldo y total prescindencia frente a la causa judicial por corrupción en Petrobras, afirmaciones recibidas con desagrado por allegados a Lula. Esto porque en el bunker del expresidente consideran que esa causa judicial se ha "politizado" al grado de haberse fijado como objetivo su detención.
La semana pasada Rui Falcao, titular del PT, declaró su repudio a las acciones judiciales que buscan, según opinó, minar la popularidad de Lula para luego pulverizar la reputación del Partido de los Trabajadores.
Para Lula y el PT, fuerza fundada por él en 1980, el Gobierno no puede ser neutral ante las iniciativas adoptadas por el juez federal Sérgio Moro a cargo de la causa "Lava Jato" ("lavado a chorro").
Fiscales que trabajan junto al juez Moro dijeron la semana pasada en conferencia de prensa que no descartan la participación de Lula en la red delictiva tejida con los cuantiosos recursos de Petrobras, la mayor empresa brasileña.
Afiliada al PT recién en 2001, Dilma mantuvo un encuentro la semana pasada con los dirigentes de su anterior agrupación, el Partido Democrático Laborista (PDT), nacionalista de centroizquierda, que respalda al Gobierno desde una posición crítica. En ese encuentro Rousseff expresó su simpatía por Ciro Gomes, posible candidato presidencial por el PDT en los comicios presidenciales de 2018, en los que Lula también pretende competir.
Esos gestos alimentaron especulaciones de que la Presidenta pensó en desafiliarse del PT, algo finalmente descartado.
| Agencia ANSA |

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