La muestra escenifica la velocidad de reacción del pueblo japonés ante una catástrofe natural que dejó 15.880 muertos, 2.698 desaparecidos, 80.000 evacuados; y que destruyó alrededor de 393.000 casas.
En los documentos que reúne la exposición, es posible apreciar las medidas de emergencia que se implementaron en los momentos posteriores a la catástrofe, como la de edificar unas estructuras de cartón que sirvieron para dar refugio inmediato y provisional a cientos de afectados.
En la exposición, también se retratan los proyectos que presentaron los arquitectos extranjeros para reconstruir localidades como Ishinomaki, que quedaron prácticamente arrasadas por el terremoto.
| Agencia EFE |


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