1 de abril 2009 - 00:00

La resurrección de un defensor del libre mercado

 Jerusalén - Benjamín Netanyahu surgió como el candidato perfecto para regresar al convulsionado escenario político de Israel. Hamás en Gaza, Hizbulá en el Líbano, los planes nucleares de Irán y los problemas económicos de Israel contribuyeron a generar un pesimismo que permitió a Netanyahu duplicar la representación parlamentaria que obtuvo su partido Likud en las elecciones del 10 de febrero.
Hijo de un destacado historiador sionista, educado en EE.UU. y ex soldados de comandos, Netanyahu, de 59 años, considera su regreso como una reivindicación de la visión del Likud: que la cesión de los territorios ocupados de manera unilateral fracasó al alentar a los enemigos islamistas del Estado judío. Ahora promueve una «paz económica» que abandone la cuestión de la conformación de otro Estado. Según él, cualquier entidad palestina deberá tener poderes limitados y no podrá poseer un Ejército. El ex ministro de Finanzas, que defendió los recortes en el Estado del bienestar y las prácticas de libre mercado, también se presentó como el hombre capaz de mantener a Israel a flote en medio de de la crisis mundial.
En 1996 se convirtió en el primer ministro más joven de la historia del país, derrotando al laborista Shimon Peres, actual presidente, cuyos acuerdos de paz con la Autoridad Palestina fueron prácticamente destrozados por una ola de atentados suicidas de Hamás.
Pese a que públicamente injuriaba al líder palestino Yaser Arafat, Netanyahu finalmente le entregó la mayor parte de la dividida ciudad de Hebrón en 1997.
Pero cuando Netanyahu autorizó la construcción del asentamiento judío de Har Homa en Cisjordania, cerca de Jerusalén, sumió al proceso de paz mediado por Estados Unidos en una crisis de 19 meses. El conflicto terminó con Netanyahu derrocado por el Partido Laborista de Ehud Barak.
Agencia Reuters

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