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La reunión de los BRIC, nuevo desafío a Obama
Las conferencias tienen lugar días después de que Lula da Silva escribiera en Washington un nuevo capítulo de la creciente lista de fricciones con su par de Estados Unidos, Barack Obama, al insistir -juntamente con el premier turco, Recep Tayip Erdogan- en la necesidad de seguir negociando con Irán antes de dictar sanciones contra el país persa por su polémico programa nuclear (ver nota aparte).
El objetivo de la política externa impulsada por el Gobierno Lula da Silva desde 2003 es el de «marcar diferencias» con Washington y convertir a Brasil en un interlocutor importante en el escenario internacional, con derecho a un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en caso de que sea ampliado, dijeron analistas.
Por esta razón, pese a haber firmado esta semana un nuevo acuerdo de cooperación militar con Washington para reemplazar al que fue denunciado en 1977 por la dictadura militar brasileña, Lula da Silva insiste en «pinchar» a Estados Unidos con críticas al embargo a Cuba y demandas reiteradas por la destrucción del arsenal nuclear del gran vecino del Norte.
Para los propósitos brasileños de ampliar su influencia en el escenario mundial, la crisis financiera global de fines de 2008 vino como anillo al dedo, al impulsar el interés internacional por las economías emergentes, como las que conforman el IBAS y el BRIC.
Según la Cancillería brasileña, entre 2003 y 2007, el crecimiento de los países del BRIC representó el 65% de la expansión del Producto Bruto mundial, y el PBI de los cuatro gigantes que integran el grupo alcanzó los 16,3 billones de dólares el año pasado, el equivalente al 23,4 por ciento de la economía del planeta.
El fortalecimiento de las relaciones entre las naciones emergentes -que está entre los temas principales de las cumbres del IBAS y del BRIC- es una herramienta esencial para reducir la dependencia de esos países de la salud económica de Estados Unidos y, en el rubro de la política, impulsar el multilateralismo.
Hasta ahora, ambos mecanismos lograron expresivos avances: el intercambio entre los miembros del IBAS saltó de unos modestos 6.500 millones de dólares anuales, en 2002, a 26.400 millones de dólares, en 2008, mientras que el comercio de Brasil con los países del BRIC aumentó un 382%, al llegar a 51.700 millones de dólares de 2008, frente a los 10.700 millones de dólares de 2003.
El próximo objetivo de los emergentes reunidos en Brasilia alrededor de Lula da Silva es convertir en realidad un antiguo sueño de los países en desarrollo: una reforma profunda en el sistema multilateral.
La cumbre de hoy entre la India, Brasil y Sudáfrica debatirá el estrechamiento de la cooperación trilateral en áreas como ciencia y tecnología y energía solar, así como el uso de recursos del Fondo del IBAS de Combate al Hambre y la Pobreza para ayudar la reconstrucción de Haití tras el catastrófico terremoto de enero.
El viernes, Brasil, Rusia, India y China deliberarán sobre una agenda aún más amplia, que, según la Cancillería, incluye la reforma de las instituciones financieras multilaterales y el G-20 financiero.
Además, el coordinador de la cumbre del BRIC, Roberto Jaguaribe, admitió que los cuatro países podrán avanzar, aunque «con cautela», en las negociaciones destinadas a fomentar el uso de monedas locales en el comercio entre los cuatro países, como forma de reducir cada vez más la dependencia de los emergentes de Estados Unidos.
Agencia DPA


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