“La rubia Mireya es la Traviata rioplatense”

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Con su nuevo musical "Mireya", a estrenarse mañana en el Teatro Alvear, Pepe Cibrián Campoy (libro y letras) y Angel Mahler (música original) se adentran por primera vez en el mundo del tango y el melodrama costumbrista. La Rubia Mireya es una de las tantas heroínas míticas que arraigaron en el imaginario popular gracias a la letra de un tango. En este caso, "Tiempos Viejos" de Manuel Romero y Francisco Canaro, que Gardel inmortalizó en 1926 ("¿Te acordás, hermano, la rubia Mireya que quité en lo de Hansen al loco Cepeda?").

La historia de esta belleza de origen francés que animaba las veladas del famoso salón porteño, también dio origen a dos películas: "Los muchachos de antes no usaban gomina" (1937) y "La Rubia Mireya" (1948) también dirigidas por Romero.

En la versión de Cibrián-Mahler, Mireya (Gabriela Bevacqua) se enamora del aristócrata Alfredo Ezcurra (Damián Iglesias) quien luego de rescatarla de la funesta influencia del proxeneta Manuel (Martin Repetto) la ayuda a triunfar como artista. Pero el desenlace es inesperado. "Mireya" cuenta con vestuario y escenografía de Rene Diviú y coreografías de Esteban Domenichini. La dirección de actores y puesta en escena es de Damián Iglesias y la dirección general de Cibrián Campoy.

"Mi acercamiento al tango fue tardío" señala Mahler- "Recién empecé a apreciarlo después de la muerte de mi padre, que amaba el tango y la ópera por igual. De chico, yo no podía admitir que le gustaran las dos cosas, porque siempre estuve más cerca de la música clásica. Poco antes de morir, me regaló su colección de discos de tango y ahí empecé a valorar la música de mi ciudad."

Periodista: ¿Usted impulsó este proyecto?

Angel Mahler:
Sí. De adolescente me había impresionado mucho la versión de "Los muchachos de antes..." que protagonizaron Susana Campos y Rodolfo Bebán. No podía entender qué él abandonara al amor de su vida por un mandato familiar. Con el tiempo descubrí que La Rubia Mireya era la Margarita Gautier del Río de la Plata. Tiene todos los ingredientes de una heroína de ópera, como la de "La Traviata", por ejemplo. Sobre aquel drama costumbrista y a otras vivencias ligadas al género,Cibrián escribió una historia hermosa. Ella es una joven huérfana llamada Mireille que luego se va transformando en la gran artista Mireya. Compuse una partitura netamente tanguera, con algunas milongas y valses. Y me inspiré en lo que escuchaba en casa cuando era chico: Juan D'Arienzo, AníbalTroilo... Además tuve la suerte de conocer de cerca a Mariano Mores, Horacio Salgán y Ubaldo De Lio, José Colángelo, Virgilio Expósito... También recuerdo mi encuentro con Osvaldo Pugliese, justamente en el Teatro Alvear. En aquella ocasión los dos recibimos un premio. Y a mí me dio mucha vergüenza porque él era un maestro consagrado y yo recién empezaba.

P.: ¿Tiene mejor suerte esta Mireya o, como en el tango, termina como "pobre mendiga harapienta"?

A.M.:
En la historia que pergeñamos con Pepe, la protagonista tiene mucha personalidad. Se pone de novia con un porteño de alta cuna y logra ser una gran figura de Lo de Hansen (local que hasta 1912 funcionó en medio de un parque, entre Figueroa Alcorta y la Avenida Sarmiento). Al comienzo es llevada a la prostitución por un cafishio, el galán bueno la salva y le propone casamiento, pero la familia de él se opone por una cuestión clasista.

P.: ¿Le dieron algún giro al melodrama original?

A.M.:
En una hora cincuenta y en un solo acto pasan muchas cosas. Se van a enamorar de todos los personajes. Mireya es una mujer que atrae a Alfredo por la libertad con la que vive.

P.: ¿Tiene mejor suerte o termina sus días como una "pobre mendiga harapienta" como dice el tango?

A.M.:
No es un final glorioso, pero a ella la deja muy bien parada. Se pueden entender las elecciones que tomó en su vida y uno la termina queriendo. También resulta adorable Miguel, el gran compinche de Mireya, un chico homosexual que sueña con ser artista y hace reír a todos con su ingenio.

P.: ¿Algún otro proyecto para este año?

A.M.:
El 2 de octubre estrenamos "Drácula" en México, con elenco local y en una sala para dos mil personas del Distrito Federal.

P.: ¿Y qué va a pasar ahora que su co-equiper de los últimos 30 años volvió a la actuación?

A.M.:
Me hace feliz que haya cumplido su deseo de protagonizar "Priscilla, la reina del desierto". Cuando vi el musical en Londres, me fascinó; al igual que la actuación de Tony Sheldon como Bernardette. Y pensé que ese rol era ideal para Pepito. Por eso, mientras él sigue con las funciones, yo me voy a ocupar de "Mireya", que luego saldrá de gira, y de "Drácula". En abril empiezo con las audiciones en México.

Entrevista de Patricia Espinosa

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