26 de junio 2017 - 00:00

La Salada: después del golpe, las ventas cayeron hasta 90%

Comerciantes coincidieron en que el sábado a la noche, el momento de mayor actividad en la feria, fue muy poca gente “porque tiene miedo e incertidumbre” luego de los operativos de la semana pasada.

Después de los operativos que culminaron con la detención de 30 personas, entre ellas la de Jorge Castillo, la feria La Salada intenta recuperar su ritmo habitual. Aunque, según reconocieron los vendedores, tras los allanamientos las ventas cayeron hasta un 90% porque "la gente tiene miedo".

El sábado por la noche es el momento de mayor tránsito en la feria ubicada en el partido de Lomas de Zamora. Los predios Punta Mogote, Urkupiña, Ocean y la Feria de la Ribera abrieron en su horario habitual, desde las 21 hasta las primeras horas del domingo, con una fuerte presencia policial por miedo a saqueos o nuevas protestas, aunque "las ventas fueron casi un 10 por ciento de lo que se registra comúnmente durante esas jornadas, que son las más convocantes para la feria".

"Los sábados son los días que nos salvan la semana y no se vendió nada, vino mucha menos gente", afirmó a la agencia Télam Oscar, un vendedor y vecino, quien dijo que "espera poca venta hasta que se resuelva la situación judicial" de la feria. Rosa, vendedora de un puesto de Punta Mogote, coincidió con su colega y aseveró que "las ventas vienen re mal". "Se vendió apenas el 10 por ciento de lo que se vendía antes. La gente no sabe si venir o no", dijo la comerciante de ropa femenina, y se lamentó por "no poder salvar la semana" con las ventas de la madrugada. "Estamos a la espera de qué va a pasar con Punta Mogote", confesó, por su parte, Sofía, una vendedora de camperas, quien consideró que "todo esto último que pasó nos hizo peor y encima ya veníamos con un año muy bajo de trabajo".

La calle Tilcara, donde se ubicaba la mayor cantidad de los 6.000 puestos que fueron retirados, quedó desolada. Los vendedores de Punta Mogote cerraron sus persianas a la calle y, ya sin las estructuras de hierro sobre las veredas, una de las principales arterias del complejo quedó casi sin gente.

Una mujer comentó que los precios de los locales dentro de los predios aumentaron ante el cierre de los puestos callejeros. "Una remera que estaba 40 pesos afuera se fue a 120 adentro, un poncho que estaba 200 se fue a 500", afirmó.

Más allá de la caída en las ventas, los comerciantes temen represalias por parte de allegados de los detenidos. "Está jodido el ambiente, tenemos miedo de que vengan a saquearnos los barras bravas, porque les sacaron el negocio", completó Rosa.

El miércoles pasado Castillo, conocido como "El Rey de La Salada", cayó junto a otras 29 personas acusadas de "asociación ilícita y extorsión".

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