Periodista: ¿Qué particularidades tendrá esta gira?
Jorge Lhez: La Orquesta ha venido varias veces a Buenos Aires, y siempre ha llegado con novedades de repertorio y con una propuesta artística que tiene que ver con su perfil. En este caso actuaremos en AMIJAI con los ganadores del Concurso de Violín, pero también haremos una obra de Esteban Benzecry, y el 25 y 26 un programa de música argentina y latinoamericana, con obras muy representativas. A partir de este año la Orquesta se centra en un repertorio de los siglos XX y XXI con énfasis en la música de Latinoamérica y también el post-romanticismo de los grandes sinfonistas europeos, de Scriabin en adelante.
P.: Más allá de estos cambios en el repertorio, ¿qué modificaciones se introdujeron desde su incorporación como director?
J.L.: Hubo también muchos cambios en cuanto a la organización de la temporada. Está bien diagramada con respecto a la cantidad de servicios de la orquesta, ensayos y funciones. La OSS es un muy buen ejemplo de lo que se puede trabajar construyendo una temporada con la comisión artística de la Orquesta, elegida por los músicos, y los delegados gremiales. Trabajamos en pos del buen funcionamiento de todos. Ahora estamos avanzando en un nuevo reglamento y por primera vez la reválida de cargos será con la modalidad de evaluación por desempeño. Al margen de eso incursioné en dar un mayor espacio a la música argentina actual, con un festival de nuevos compositores cuyo presidente del jurado es Esteban Benzecry. Un hecho muy importante que va a ocurrir en noviembre, y también infrecuente porque no es habitual que las orquestas encarguen obras, será el estreno de un ballet folklórico sobre la figura de Atahualpa a Gerardo Di Giusto, con guión de Roberto Lazo Jiménez, director del Ballet Folklórico. Otro hecho no menor es el sostén que se da a la música sinfónica desde la música de cámara, algo que se hace muchísimo en orquestas europeas. En Salta funciona el Departamento de Música de Cámara que dirige María Fernanda Bruno, y va a haber una presentación el domingo en la Usina del Arte: cuartetos, quintetos, una programación intensa e interesante. Son células que al funcionar bien hacen que todo el cuerpo también lo haga.
P.: ¿Qué porcentaje de nativos de la provincia, del resto de la Argentina y de extranjeros hay en la planta?
J.L.: Los extranjeros que ganaron el concurso en el 2001 siguen estando, es un plantel importante que en este momento deben ser unos 15. En el último concurso quedaron en la planta chicos salteños, que fue la idea fundacional de la orquesta. También están funcionando muy bien las orquestas juveniles, tanto la del proyecto Bicentenario como la de la provincia, de la que los músicos de la Orquesta son docentes.
P.: ¿Qué cambió en la sociedad salteña a partir de la creación de la OSS?
J.L.: Los cambios fueron muy grandes. Además de revolucionar la vida musical de la ciudad se abrió un canal muy importante de capacitación, en la Universidad Católica de Salta se creó la Licenciatura en Artes Musicales de la que soy fundador y director, hubo creación de coros, orquestas juveniles y algo muy importante es la posibilidad que se le dio al músico salteño de tener una meta en su propia ciudad. Por supuesto que el gran objetivo es llegar a la Filarmónica de Buenos Aires o a la Sinfónica Nacional, pero integrar la OSS ya es una meta importante para los salteños y los músicos de otras provincias.
P.: ¿Cómo es el público salteño?
J.L.: Es un público de trece años de formación, exigente. El año pasado hicimos 52 conciertos, entre todos los ciclos. Mi objetivo también fue sacar la Orquesta del teatro y llevarla a los barrios, a las iglesias, a las escuelas con conciertos didácticos. Eso hace que la gente le tome mucho cariño a la Orquesta.
P.: ¿Qué objetivos tienen a futuro?
J.L.: En los dos años de gestión que me quedan, establecer una reorganización de la estructura interna de la Orquesta, como esta reválida que mencioné, y desde el punto de vista del repertorio, y sin olvidar lo tradicional que es lo que "limpia" a la Orquesta, avanzar en nuevos lenguajes, que motiva que la orquesta y el público crezcan. No hay que subestimar la curiosidad del público por lo nuevo, y está en nosotros mantener ese criterio para que las obras nuevas sean obras clásicas.
| Entrevista de Margarita Pollini |


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