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La soja argentina suma ansiedad a mercados
La Argentina exporta casi la totalidad de su producción sojera, ya sea bajo la forma de granos como a través de la industria aceitera. En una campaña que promete buenas cosechas, la Argentina sería el país con mayor crecimiento en soja.
En rigor, la oferta de soja argentina respondería al impulso climático que comenzó a motivar la siembra iniciada en los últimos días. Con agricultores que casi no sembraron maíz, la soja se presenta como la gran alternativa para levantar la producción tras un año de sequía y conflicto político. Se estima que habrá más de 52,5 millones de toneladas de soja, según coinciden diferentes cálculos. La última cosecha apenas llegó a los 32 millones.
La Argentina exporta el 95% de su soja en forma de granos no elaborados, harina para forraje, aceite comestible y biocombustible. La «supercosecha» «tendrá un efecto importante en los mercados», estimó Mario Balletto, analista de granos en Citigroup Global Markets en Chicago. «La Argentina es donde habrá el mayor cambio en todo el mundo en comparación con el año pasado», evaluó el especialista.
Actualmente la soja se mantiene en torno de los u$s 360 por tonelada en el mercado de Chicago, con una ganancia en torno del 80% durante octubre.
En estos días, las condiciones del terreno son muy buenas y se estima que se sembrarán 19 millones de hectáreas con soja, según el cálculo de Rodolfo Rossi, presidente de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (ACSOJA). A fines de agosto, el presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Ernesto Crinigan, había pronosticado una cosecha de 50 millones de toneladas. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos dio a conocer en su último informe que espera 52,5 millones de toneladas de soja argentina, elevando su expectativa en 1,5 millón respecto de su anterior publicación.
«Setiembre fue un mes fantástico, con muchísima lluvia», informó Cristian Russo, agrónomo de la Bolsa de Comercio de Rosario. «Las lluvias han sido muy buenas para el terreno».
A su vez, el daño a las plantas cultivadas el año pasado ha mermado la cantidad de semilla de buena calidad en poder de los agricultores, que conservaron una parte de su producción para la siembra de la campaña siguiente, indicó Eduardo Anchubidart, agrónomo de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
Agencia Bloomberg

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