23 de junio 2009 - 00:00

La soja y el real ponen más presión

Las dos variables que monitorea más de cerca el Banco Central tuvieron ayer un importante deterioro, que en realidad resultó una continuidad de lo sucedido la semana pasada. El real en Brasil se debilitó hasta los 2,02 por dólar y la soja cayó un 2,3%, hasta 423 dólares la tonelada.

No se trata, por supuesto, de una caída dramática. Es más, nadie está en condiciones de asegurar que no se produzca una recuperación en los próximos días. Pero la reversión de la tendencia alcista ya generó los primeros signos de inquietud tanto en el Ministerio de Economía como del Banco Central.

El objetivo primordial es mantener la «flotación administrada» del tipo de cambio. La premisa fundamental dentro de esta estrategia es -en boca de funcionarios del Central- «evitar fluctuación bruscas por movimientos de corto plazo». Traducido al contexto de estos días: mantener el tipo de cambio congelado en vísperas de elecciones.

Más allá del inminente proceso electoral, que genera lógicos nervios entre los operadores, conviene concentrarse en las variables exógenas que monitorea el Gobierno. Según sostienen desde el Central, el colchón es importante. El actual nivel del tipo de cambio admite tranquilamente un dólar a 2,10 reales y la soja a 400 dólares.

Más allá de estos niveles, podría resentirse la competitividad y los ingresos fiscales que generan las exportaciones agrícolas. La debilidad de caja es lo que más preocupa al Gobierno para el día después de las elecciones y lo que podría justificar un ajuste adicional del dólar tras los comicios.

Clave

La posición de reservas es muy cómoda. Al nivel actual de reservas (u$s 40.000 millones, según algunas consultoras privadas, o u$s 46.500 millones, según el BCRA) se suman los préstamos contingentes ya acordados: u$s 10.000 millones de China y u$s 1.800 millones de Brasil.

Se trata, claro, de un matafuegos que es preferible nunca utilizar. La clave pasa, en todo caso, por prevenir que se incendie la casa.

Además, están los u$s 2.500 millones que el FMI debe girar en octubre bajo la forma de Derechos Especiales de Giro (DEG). Las dudas pasan por el ritmo de liquidación de divisas por parte de los exportadores cerealeros. Es muy probable que ya el mes que viene se noten síntomas de agotamiento, ya que habrá quedado atrás la «temporada alta» de liquidación de la cosecha gruesa. La escasez de divisas podría presionar más sobre el tipo de cambio, lo que a su vez acentuaría el cerrojo sobre las importaciones, hoy bajo el férreo control del secretario Guillermo Moreno.

P.W.

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