- ámbito
- Edición Impresa
La suba del dólar castigó duro a los emergentes
Mercados en desarrollo cayeron el 4% en promedio. Aconsejan selectividad
Hay varios aspectos que están detrás de esta debilidad, pero lo que más viene impactando prácticamente desde mayo del año pasado es la suba de las tasas de interés en Estados Unidos. Mientras que el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años se ubicaba en el 1,7% anual hace ocho meses, ahora ya roza el nivel del 3% anual. Con una tasa más atractiva, los inversores privilegiaron los activos de países desarrollados, especialmente acciones de Wall Street y europeas, relegando al resto. Puesto de otro modo, con rendimiento en alza de inversiones seguras, pierde atractivo volcarse por papeles de emergentes. También las monedas locales, que venían muy apreciadas contra el dólar, fueron víctimas del mismo efecto. La devaluación superior al 1,5% del real ayer es posiblemente el síntoma más claro.
Los bonos lo sintieron particularmente, con caídas significativas en buena parte de 2013. Así, bonos de empresas brasileñas y de otros países de la región que rendían menos del 3% pasaron a rendimientos superiores al 5%, generando una fuerte caída en los precios. Esta situación afectó la cartera de los inversores más conservadores, que generalmente tiene fuerte peso en la renta fija. A partir de mediados de 2013 se fueron conociendo recomendaciones de los bancos de inversión para incorporar más acciones en los portafolios y disminuír la participación en bonos, ante la posibilidad de sufrir pérdidas de capital significativas.
Ayer la caída en emergentes fue más que significativa. Sucede que las buenas noticias económicas en los Estados Unidos resultan negativas, en realidad, para los emergentes, ante la posibilidad de que el programa de reducción de estímulos monetarios se vaya acelerando. La Fed ya anunció que a partir de este mes bajará la inyección de u$s 85.000 millones mensuales vía recompra de bonos a "sólo" u$s 75.000 millones. El "tapering" no es muy significativo por el momento pero podría acelerarse en los meses subsiguientes, lo podría impulsar más la tasa de bonos del Tesoro norteamericano, que actualmente roza el 3%.
De manera específica, el índice EEM, que invierte globalmente en acciones emergentes, perdió un 3,8% y quedó muy cerca de perforar los 40 puntos, su peor marca del 6 de septiembre. Así, ya "devolvió casi toda la mejora que había mostrado en el último cuatrimestre de 2013.
Otro índice algo más específico, el BIK, que invierte en acciones de Brasil, Rusia, India y China (es decir los tradicionales del bloque "BRIC), cayó el 2,5%. También en este caso el precio volvió a los niveles de principios de septiembre.
No hace falta demasiada profundidad de análisis para observar que los mercados emergentes resultaron una opción muy mala para los inversores en los últimos tiempos, sobre todo en comparación con las fuertes subas de los mejores desarrollados. La caída en los precios, por otra parte, redujo los niveles de precio sobre ganancias promedio que muestran las acciones, lo cual lleva a la siguiente pregunta: ¿no será hora de empezar a mirar oportunidades en mercados emergentes?
La mayoría de los analistas cree que sí, pero de todas formas aconsejan ser selectivos. China, por ejemplo, luce mucho mejor que Rusia, mientras que Corea del Sur aparece mucho más sólido que Indonesia o Brasil. Por otra parte, la devaluación de las monedas emergentes también provoca salida de capitales: aquellos inversores que se habían posicionado en moneda local para ganar con la tasa de interés se encuentran en realidad con una pérdida ante la devaluación y optan por huir al refugio de Wall Street. Según un informe difundido por el Instituto Argentino de Mercado de Capitales (IAMC), las Bolsas de peor comportamiento en 2013 fueron justamente las emergentes: medida en dólares Turquía cayó un 26,8%; Brasil, el 26,6%; Indonesia, un 21,8%; Chile, el 21,6% y Tailandia el 13%. La respuesta sobre la conveniencia de incorporar mayor presencia en emergentes depende del escenario que cada inversor se plantee sobre la tasa norteamericana. Si el bono a diez años mantiene una tasa de alrededor del 3% durante 2014, entonces los activos de riesgo pueden tener importantes ganancias. En cambio, si ese rendimiento se dispara a niveles más cercanos al 4%, las pérdidas podrían multiplicarse.


Dejá tu comentario