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La tragedia se hizo polémica de campaña
Romney rompió la unidad nacional que suele predominar en estos casos al calificar de «vergonzosa» la actitud de la Casa Blanca por haber pedido disculpas y lanzó sus dardos contra Obama por haber demostrado «falta de claridad en política exterior».
En tanto, la derecha extrema arremetió a través de Twitter y de la cadena Fox News, agitando el espectro de Jimmy Carter e insinuando que por culpa de un mandatario débil las embajadas estadounidenses vuelven a estar a merced del extremismo islámico, hoy en Libia como en 1979 fue en Irán.
La campaña electoral de Obama, por su parte, lamentó que Romney haya utilizado el ataque políticamente. «Estamos sorprendidos de que en un momento en el que Estados Unidos enfrenta la trágica muerte de estadounidenses en Libia, el gobernador Romney decida lanzar un ataque político», indicó un vocero de Obama For America, Ben La Bolt.
El candidato republicano sostuvo que es «un terrible camino para el país pedir perdón por nuestros valores». «Debemos tener confianza en que los principios en los que Estados Unidos se fundó no son algo por lo que pedimos perdón o de lo que nos arrepentimos», agregó en conferencia de prensa.
Condena
Romney hacía alusión a un primer comunicado difundido anoche por la embajada de EE.UU. en El Cairo en que se condenaban las acciones dirigidas a «herir sentimientos religiosos de todos, incluso los musulmanes», en referencia al largometraje sobre la vida del profeta Mahoma que provocó ira y protestas.
«Es una desgracia que la primera respuesta de la Administración de Obama no haya sido condenar los ataques contra nuestras misiones diplomáticas sino simpatizar con los que perpetraron los ataques», afirmó. Ante un país devastado por el dolor y el luto, el millonario mormón aceptó jugar un partido delicado, removiendo los sentimientos islamófobos de la base más conservadora del país, aquella que aún hoy considera a Barack Hussein Obama simpatizante musulmán.
Arriesgada
Pero el órdago lanzado por Romney es arriesgado ya que demuestra que está dispuesto a agarrarse a lo que sea con tal de remontar en los sondeos.
Tratar de sacar ventaja electoral de la trágica muerte del embajador Chris Stevens, sin embargo, podría tornarse decididamente adverso. Ayer mismo muchos notaron cómo Romney en la Convención de Tampa fue el primer candidato republicano que, después de décadas, olvidó mandar un saludo a las tropas en Afganistán.
Lo que es cierto es que después de la tragedia de Bengasi, por primera vez un tema de política exterior enciende la campaña electoral, hasta ahora monopolizada por la crisis económica.
John Kerry, presidente de la Comisión exteriores del Senado y sobre todo, gran favorito para el puesto de jefe del Departamento de Estado, en caso de reelección de Obama, atacó la polémica desatada por Romney. «Este es uno de esos momentos en los que los norteamericanos deben estar unidos, es la hora más equivocada para lanzar ataques políticos», comentó. «Lo que hace falta es recuperar la calma y seguir adelante con sabiduría», dijo Kerry.
Agencia ANSA


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