La trágica historia de la ocupación alemana a Grecia

Edición Impresa

La Segunda Guerra Mundial dejó miles de víctimas y cientos de daños, heridas que aún hoy no logran cicatrizar. La Italia fascista, junto con la Alemania nazi y Japón, formó la Alianza del Eje, que buscaba instalar un nuevo orden; se emprendió así una feroz batalla. Una de las víctimas fue Grecia, con sus más de 300.000 civiles que murieron en esta guerra.

El comienzo de esta trágica historia tuvo como protagonista a Italia, cuando en 1940 invade con éxito el sur de Francia. Pero, insatisfecho con la parte del botín que le había tocado, el dictador Benito Mussolini decide atacar Grecia desde Albania, en octubre de ese mismo año. Pero la resistencia griega fue tan fuerte que Italia debió retirarse con la cabeza baja. Alemania, su principal aliado, se vio obligado a tomar las riendas y para eso incitó a Hungría, a Rumania, a Eslovaquia y a Bulgaria en marzo de 1941 para que se unieran al Eje. Con este nuevo apoyo, Adolf Hitler decidió, el 6 de abril, esta vez con éxito, invadir Grecia.

Tras fuertes resistencias, en junio de ese mismo año todo Grecia estaba invadido por soldados. Llegó el momento de poner orden entre los aliados y dividir el terreno. Fue así que Alemania ocupó Macedonia occidental (incluida Salónica), la Tracia oriental a lo largo de la frontera greco-turca, los alrededores y la propia Atenas -en un principio junto a Italia-, Creta occidental y las islas griegas septentrionales del mar Egeo, cerca de Turquía.

La ocupación provocó terribles penurias para la población civil griega. Más de 300.000 civiles murieron a causa del hambre, otros miles por las represalias, y la economía del país quedó en ruinas. Ya en la primavera de 1941 la economía nacional se encontraba con números rojos y el país sufría escasez de combustible, alimentos, energía, semillas, la pobreza golpeaba las puertas de cada habitante.

En total, los alemanes ejecutaron a unos 21.000 griegos, los búlgaros, 40.000 y los italianos 9.000. Los ejemplos más famosos en la zona alemana son los de la aldea de Kommeno, el 16 de agosto de 1943, donde 317 habitantes fueron ejecutados por la 1ª Gebirgs-Division y la aldea incendiada. La masacre de Kalavryta, el 13 de diciembre de ese mismo año sobresale con el exterminio de toda la población masculina y la posterior destrucción de la ciudad.

Al mismo tiempo se formó la resistencia griega, uno de los movimientos más efectivos de la Europa ocupada. Estos grupos de resistencia lanzaron ataques guerrilleros contra las fuerzas de ocupación y crearon extensas redes de espionaje, pero hacia finales de 1943 comenzaron a luchar entre sí. Cuando la liberación se produjo en octubre de 1944 Grecia se encontraba en un estado de crisis, que pronto dio lugar al estallido de la guerra civil.

Pero la guerra comenzó a transitar su etapa final una vez que Italia se rindió a los aliados el 8 de septiembre de 1943. Fue entonces, cuando Alemania ocupó la totalidad de Grecia. Durante 1944, los alemanes iniciaron las deportaciones desde la zona de Grecia que antes estaba ocupada por Italia: 800 judíos de Atenas, casi 2.000 de la isla de Corfú y casi 2.000 de la isla de Rodas. El ejército y las unidades navales de Alemania concentraron a estos judíos los deportaron a Auschwitz-Birkenau, donde la gran mayoría fue asesinada.

La decisión de Rumania de cambiar de bando y unirse a los aliados el 23 de agosto de 1944, y la ocupación soviética de Bulgaria a principios de septiembre hizo que la posición militar alemana en Grecia se volviera insostenible. Por lo que, el Alto Comando del Ejército Alemán ordenó que Grecia se evacuara vía Yugoslavia. Los soldados se marcharon pero Grecia, la cuna de la civilización, quedó totalmente devastada.

Dejá tu comentario