Neuquén (de nuestra agencia) - Diez listas competirán el próximo domingo aquí por la diputación nacional, aunque son dos las que se encuentran en la «pole position», relegando al resto y con la posibilidad de que el primero -tanto el MPN de Jorge Sapag/Jorge Sobisch o la UCR del ex radical K, Horacio Quiroga- se alce con dos de las tres bancas en disputa.
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El tercero en discordia -el PJ kirchnerista de Oscar Parrilli- corre el riesgo no sólo de quedar tercero, sino de perder el escaño que perteneció al frentegrandista Oscar Massei, hoy presidente del Superior Tribunal de Justicia y reemplazado por Silvia Sapag, hija de Felipe Sapag, fundador del partido de Gobierno, ex gobernador y tío del actual mandatario.
Neuquén tiene cinco asientos en Diputados, de los cuales tres son del MPN, uno del PJ y uno de lo que queda de la Concertación Plural. De ese total, José Brillo y su par Hugo Acuña (del emepenismo) y Silvia Sapag, del peronismo K, caducan el 10 de diciembre próximo, mientras Alicia Comelli (también MPN) y Hugo Prieto (ex Concertación UCR-PJ) se mantienen hasta 2011.
Las últimas encuestas ubican primero a Quiroga, ex intendente de Neuquén y fuerte impulsor de la alianza con el kirchnerismo a través del ex jefe de Gabinete Alberto Fernández y de la mano del vicepresidente, Julio Cobos. Pero su enfrentamiento con el actual secretario general de la Presidencia y el descuido de Néstor Kirchner hacia su proyección política de alcanzar la gobernación neuquina en 2011 eyectaron a Quiroga del oficialismo nacional y lo pusieron en la vereda de enfrente, donde hoy desarrolla una virulenta campaña opositora hacia el matrimonio presidencial.
Quiroga no les perdona a Parrilli ni a Kirchner haberle birlado la senaduría nacional que hoy detenta Marcelo Fuentes, y de restarle toda posibilidad de armar su propia logística para pelearle, nuevamente, la gobernación a Sapag.
De lado del emepenismo, el cuadro de situación político se presenta tan confuso como el de su principal rival. Su carta de triunfo es Brillo -se encuentra a pocos puntos de Quiroga-, quien accedió a la banca después del Acuerdo de los Jorge (Sapag/Sobisch). Pero su rechazo a ir por una concejalía a la municipalidad local lo alejó del segundo, quien también rompió con su sucesor y presentó lista propia para la elecciones municipales, que se disputarán el 23 de agosto próximo.
El ex gobernador, duro adversario de los Kirchner, apoyará a Jorge Lara, su ex jefe de Gabinete -el mismo cargo que detentó Brillo- para enfrentar a Luis «Chito» Jalil, un histórico del partido gobernante y de fluida relación de años con los Sapag pese a que en sus comienzos militó en la «lista Blanca» que catapultó a Sobisch por tres gobernaciones. La Municipalidad de Neuquén es el objetivo central del MPN porque es el principal distrito electoral y la segunda caja después de la gobernación. Lejos, y tratando de no perder la banca que renueva su aliado Prieto -llegó a la Cámara de la mano de Quiroga, pero ahora es su enconado adversario, identificado totalmente con el kirchnerismo-, se encuentra el peronismo local, que por teledirección de Parrilli lleva como primer candidato testimonial al intendente de Cutral Có, Ramón Rioseco.
Sin embargo, este dirigente no asumirá como diputado y se quedará en su cargo, lo que le ha restado al PJ muchas posibilidades: su reemplazante, Beatriz Gentile, no conmueve ni siquiera a la interna peronista.
La posición de Rioseco/Gentile está siendo amenazada por el ex intendente de Zapala, el frentegrandista Raúl Modesta, quien ha hecho alianza con el Unión de los Neuquinos, que es abastecido en medios y dirigentes por los sindicatos estatales como son ATE, AFEJUN (judiciales) y ATEN (docentes), cuyo referente de máxima es Julio Fuentes, quien ocupa un cargo en la CTA y es un decidido adversario del MPN.
Para los Kirchner, el mejor resultado sería un triunfo del MPN y el ingreso de Gentile, o doblete del partido provincial debido a la alianza sin fisuras que mantienen con Sapag.
El gobernador ha vuelto a los orígenes de su lanzamiento con la estrategia de «federalismo coordinado», que se traduce en apoyo político al oficialismo nacional a cambio de obras públicas y apoyo financiero para su provincia. Su último logro parece ser la represa de Chihuidos I por u$s 1.200 millones, que recién después del 28 se podrá saber si se hace o no.
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