5 de junio 2009 - 01:02

La UIA lleva su campaña anti-Chávez a EE.UU.

• Reuniones en el Departamento de Estado, el BID y la poderosa NAM

Héctor Méndez
Héctor Méndez
Una delegación de la Unión Industrial Argentina (UIA) viajará la semana que viene a Washington con el propósito de entrevistarse con miembros del Gobierno estadounidense, con funcionarios del BID y del Diálogo Interamericano, y con la cúpula de la poderosa National Association of Manufacturers (NAM), el equivalente para EE.UU. de la UIA. Su interlocutor en el Departamento de Estado será Craig Kelly, del Buró de Asuntos Hemisféricos. La NAM la preside John Engler, ex gobernador de Michigan e íntimamente vinculado a la problematizada industria automotriz.

En tanto, ayer finalmente la FIESP (Federaçao de Indústrias do Estado de Sao Paulo) se expidió sobre la situación en Venezuela: la entidad que preside Paulo Skaf se manifestó «preocupada» por las nacionalizaciones de empresas argentinas por el régimen chavista, pero se cuidó de sumarse al pedido argentino de que se impida su ingreso al Mercosur. Era previsible, después de todo: Chávez dejó claro que las empresas brasileñas no corren riesgo de ser estatizadas.

Objetivo

Si bien el propósito formal de la excursión a Estados Unidos es «promover el desarrollo de la industria argentina y la mejora de los negocios entre ambos países» (según afirma el comunicado oficial), lo cierto es que Héctor Méndez y sus acompañantes intentarán encontrar allí más apoyo a su ofensiva en contra de la intervención del Estado en la actividad privada. Por eso los dirigentes empresarios tendrán más de un problema para explicar que están dadas las condiciones para invertir en la Argentina, cuando les pregunten por las intervenciones del Gobierno en Massuh, Edesur, Aerolíneas Argentinas, Paraná Metal, etc.

Además, la idea parecería al menos extemporánea: el actual Gobierno de Estados Unidos debió salir en auxilio de gigantes como la aseguradora AIG (de la que tiene ya el 80% de las acciones), las automotrices GM y Chrysler, y entidades financieras. Sin embargo, los hombres de la central fabril intentarán explicar que lo que sucede en Venezuela y -en una menor y diferente medida en la Argentina- no tiene parentesco con el salvataje que encaró la administración de Barack Obama.

A la capital estadounidense, además del presidente Méndez, viajarán los vicepresidentes Miguel Acevedo (Aceitera General Deheza), Luis Betnaza (Techint), Federico Nicholson (Ledesma) y Adrián Kaufmann Brea (Arcor), así como el secretario José Ignacio de Mendiguren (indumentaria).

Agenda

El viaje arrancará este domingo por la noche (llegarán el lunes), y los empresarios permanecerán en Washington y en Nueva York hasta el viernes 12. En esa semana están previstos encuentros con empresarios de ese país, para explicarles las oportunidades de negocios en la Argentina.

El programa oficial prevé que los hombres de la UIA expondrán ante sus pares de la NAM y hombres del Gobierno «las posibilidades que se visualizan en el escenario poscrisis internacional para la economía argentina en el marco de un proceso de industrialización y desarrollo de las cadenas productivas que debemos mantener».

Quizá parezca que se hila muy fino si se lee entre líneas ese párrafo del comunicado; sin embargo, la última frase está en línea con lo que el sector mayoritario de la UIA -impulsado ideológicamente por De Mendiguren- más le critica al Gobierno de los Kirchner: el abandono del modelo que los hizo acumular utilidades más que interesantes en los tres primeros años de su administración.

Después de cumplida su agenda en Washington, los empresarios viajarán a Nueva York para verse con la cúpula del banco JP Morgan; el propósito de esa entrevista no está claro, pero el comunicado menciona que «la posición de la UIA es el rol de las economías en desarrollo y la necesidad de generar una nueva y mejor vinculación entre la producción y el sistema financiero».

En cuanto al documento de la FIESP, el paulista Skaf se encarga de aclarar que lo emite porque «fue contactado por Méndez»; habla de su «preocupación por el repetido incumplimiento de las reglas de la OMC, poniendo en riesgo la estabilidad y la seguridad jurídica de los contratos con empresas privadas de la región y fuera de ella», y afirma que «las acciones del Gobierno venezolano son contrarias al desarrollo de la actividad empresarial y deben ser seguidas de cerca».

Y nada más; la tibieza de los brasileños explicaría entonces la no realización de la reunión de la Comisión Industrial del Mercosur que pretendía concretar la UIA en Montevideo para empujar a Venezuela fuera del bloque.

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