La UIA y gremios en simulacro de pacto en Roma

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La CGT oficialista y la Unión Industrial Argentina (UIA) iniciaron en Roma un simulacro de diálogo social que buscarán trasladar a Buenos Aires. Lo protagonizaron el metalúrgico Antonio Caló y el todavía jefe de la entidad fabril, José Ignacio de Mendiguren, como parte de la comitiva oficial que asistió a la ceremonia de asunción del papa Francisco. Los dirigentes acordaron continuar a su regreso con los contactos con independencia de una eventual convocatoria por parte del Gobierno, que amagó en numerosas oportunidades con esa alternativa y nunca la concretó.

Los contactos entre ambos dirigentes tuvieron lugar el lunes apenas llegó Caló a Roma y se reanudaron ayer luego del acto de iniciación del papado de Jorge Bergoglio. Aunque sindicalistas y empresarios que estuvieron en Italia coincidieron en haber visto conmovida a Cristina de Kirchner tras sus diálogos con Francisco, hubo escepticismo frente a un eventual cambio de estilo de la mandataria.

El acercamiento entre la facción oficialista de la CGT y la UIA tiene razones para prosperar y otras para quedar abortado. Entre las primeras se cuentan que los dos sectores, si bien cercanos al Ejecutivo, sufren la indiferencia de los funcionarios y de la propia jefa de Estado frente a sus planteos. Y los dos están enfrascados en el inicio de la ronda de paritarias en el sector privado, a su vez custodiado por el Gobierno para evitar eventuales desbordes por encima de sus sugerencias.

Sin embargo, el meneado diálogo social tendrá obstáculos: De Mendiguren, principal promotor de un acuerdo, atraviesa sus últimos días como líder de la UIA y su oposición en la entidad tiene la prioridad para designar al sucesor. Y además, se prevé que habrá una fuerte negativa de los funcionarios a permitir una instancia en la que habrá ausencia del Estado. En esa línea cabe esperar la sumisión de empresarios y gremialistas que responden de manera lineal a Cristina de Kirchner.

En soledad, De Mendiguren se encargó de encontrar espacios para aislarse con la representación sindical. Además de Caló viajaron en la comitiva oficial Omar Viviani (taxistas) y Omar Suárez (marítimos del SOMU). Y fuera de la delegación asistieron al acto de iniciación el jefe del gremio de Sanidad, Carlos West Ocampo, junto a su segundo, Héctor Daer, a su vez secretario de Prensa de la CGT oficialista. Ambos integran el grupo de los "gordos" y fueron los principales entusiastas de Bergoglio en su carrera hacia el papado, triunfo que han celebrado como propio, algo que en realidad lo es.

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