16 de septiembre 2011 - 00:00

La única verdad que mostraba Ceausescu

«Autobiografía de Nicolae Ceasescu» muestra imágenes de un país y una sociedad tal como el dictador rumano quería que se viera.
«Autobiografía de Nicolae Ceasescu» muestra imágenes de un país y una sociedad tal como el dictador rumano quería que se viera.
Autobiografía de Nicolae Ceausescu («Autobiografia lui Nicolae Ceasescu», Rumania, 2010, habl. en rumano e inglés). Dir.: A. Ujica. Documental. (Fundación Proa, sábados, a las 15).

En 1989, Eduardo Meilij, verdadero autor independiente de nuestro cine, realizó una obra que desde entonces nunca más se vio: «Permiso para pensar», selección de imágenes difundidas por los organismos de propaganda peronista 1946-55, con discursos inaugurales, fiestas, desfiles, glorificaciones, alertas contra la oposición, etcétera. El conjunto permitía apreciar bastante objetivamente los mecanismos usados por aquel gobierno. Apenas el título del film era «tendencioso». Pero había un problema: las imágenes sólo mostraban un pueblo feliz.

Algo similar pasa con la obra que ahora vemos, enteramente hecha mediante tomas oficiales de lo que el dictador rumano Nicolae Ceausescu quería que se viera de sí mismo y de su régimen. Así, a lo largo de tres horas, contemplamos multitudes consustanciadas por la muerte del líder anterior despedido con gran pompa, enormes asambleas vitoreando la gloria del Partido Comunista, desfiles concurridísimos, curiosos, divertidos, de escolares y deportistas, mucha gente contenta agitando banderitas al paso del mandatario, la visita a la China de Mao, con multitud interminable de chinitos sonrientes, también agitando banderitas, la visita a Corea, con proporcional multitud de coreanitos sonrientes, la gira (en colores) donde se saca la foto con Jimmy Carter y la reina Isabel, la visita de Richard Nixon a Rumania, todo un éxito, visitas piadosas a lugares siniestrados, etc., etc., todo lo cual resulta muy ilustrativo y permite una amplia relectura a la luz de acontecimientos posteriores.

Y es que también hubo controles tortuosos, burocracias agobiantes, represiones terribles, maquinarias obsoletas, negociados ofensivos, hipocresía obligatoria, y, hacia el final, hasta hubo hambrunas notables. Nada de lo cual quedó registrado por los organismos

oficiales.

Inteligentemente, el compilador titula esto «Autobiografía de Nicolae Ceausescu», ya que expone su exclusivo punto de vista. Y añade, como prólogo y rúbrica, una única toma no oficial: la del dictador envejecido y ofendido junto a su esposa, desconociendo altivamente el juicio militar sumarísimo que sus mismos compatriotas le hacen (y que apenas diez minutos después terminaría en fusilamiento). Unos desagradecidos, según el viejo. Película interesante, aunque algo extensa y, para nosotros, incompleta: falta la visita de Ceaucescu a la Argentina en 1974, donde el general Perón lo recibió con la mejor de sus sonrisas, se dieron mutuos regalos, y después no concretaron nada.

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