30 de junio 2014 - 00:44

La unidad de CGT, sólo una foto para la Iglesia

• MOYANO Y CALÓ ESTUVIERON JUNTOS EN MAR DEL PLATA CON LA PASTORAL SOCIAL

Antonio Caló y Hugo Moyano
Antonio Caló y Hugo Moyano
 La foto de los líderes de las tres versiones de la CGT durante el fin de semana en el encuentro convocado por la Pastoral Social de la Iglesia católica en Mar del Plata no parece más que una instantánea, en el más amplio de los sentidos, y la unidad del movimiento obrero llegará recién con las elecciones presidenciales de 2015, en el mejor de los casos. Se trata del diagnóstico coincidente de los referentes de los sectores en los que está dividido el sindicalismo tradicional, que de todos modos cumplió con el convite de los obispos.

La participación en la trigésima edición de la Semana Social de la Comisión Episcopal de la Pastoral Social, en el hotel de Luz y Fuerza (ver nota aparate), fue más aprovechada por Hugo Moyano (CGT opositora) y Luis Barrionuevo ("Azul y Blanca"), en plena campaña publicitaria de un próximo paro nacional, que por Antonio Caló (oficialista), que apenas tuvo compañía de sus pares y recortó al máximo su presencia en la ciudad balnearia.

Los dirigentes, sin embargo, aceptaron la premisa tácita de no quitarles protagonismo a los obispos y menos al papa Francisco, cuyas palabras estuvieron presentes y hegemonizaron las exposiciones del fin de semana. Es lo menos que podían hacer para un pontífice con impecable vínculo con el movimiento sindical. Todas las atenciones fueron para los obispos Jorge Lozano (presidente de la Pastoral Social), Jorge Casaretto (de excelente relación con los gremialistas) y Jorge Lugones, entre otros.

De todos modos ni siquiera la inspiración de Francisco podrá torcer la división de la CGT. A pesar de los esfuerzos explícitos del dignatario las cúpulas del gremialismo dieron el fin de semana una muestra más de que no habrá fusión de la sigla que todos reivindican al menos hasta las instancias finales de la campaña presidencial de 2015, o incluso después.

Es más: la fractura parece ser funcional a la mayoría de los sectores internos y también al Gobierno. Mientras los oficialistas se valen del fantasma de Moyano para recordarle al Ejecutivo la necesidad de brindar concesiones, y el camionero vuelve a sus fuentes con la versión combativa que logró posicionarlo políticamente en los '90, los funcionarios reconocen por lo bajo su satisfacción con el actual statu quo.

Moyano fue quien se hizo acompañar por la mayor comitiva. Participaron Juan Carlos Schmid (Dragado), el diputado nacional y canillita Omar Plaíni, el panadero Abel Frutos, el rural Gerónimo Venegas y Oscar Mangone, de los trabajadores del gas y uno de sus principales nexos con la Iglesia católica. También estuvo -y expuso ayer- Facundo Moyano, uno de sus hijos, diputado nacional y dirigente del gremio del personal de peajes.

Mientras que Barrionuevo fue junto a Carlos Acuña (estaciones de servicio), Oscar Rojas (personal de maestranza) y Horacio Valdez (sindicato del vidrio), entre otros. Por la CGT de Caló asistió apenas el líder del gremio de Obras Sanitarias y directivo de AySA, José Luis Lingeri, aunque el lugar lo ocupó más por historia personal y peso específico en la interna sindical que por su pertenencia a la central oficialista.

Los dirigentes coincidieron en la noche del sábado en una cena ofrecida por los obispos. Distribuidos en una decena de mesas, encabezada cada una por un prelado, retomaron las consignas que se habían escuchado las 48 horas previas, siempre bajo la inspiración papal: la necesidad de unión y el llamado a ser solidarios. Las mismas que habían circulado en los desayunos previos en sindicatos como parte de los preparativos. El componente de malicia de los sindicalistas lo reservaron para Caló, que apenas participó unos minutos en la cena y luego regresó a Buenos Aires. También había sido fugaz su presencia más temprano en las comisiones, cuando Barrionuevo tuvo casi que taclearlo para concretar la foto del trío con Moyano.

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