23 de agosto 2010 - 00:00

La ventaja de Rousseff dispara puja por cargos

Dilma Rousseff
Dilma Rousseff
Brasilia - A la luz de encuestas que marcan como factible una victoria en primera vuelta, y acaso prematuramente, comenzaron a ser barajados nombres del gabinete de un eventual Gobierno de Dilma Rousseff, que vislumbrarían una notable continuidad con el Ejecutivo de Luiz Inácio Lula da Silva, mentor de la postulante oficialista. Por el contrario, en el comando del opositor José Serra, cunde la desesperación.

Varios ministros podrían continuar aunque en otras funciones, como el de Hacienda, Guido Mantega, según especularon fuentes de los partidos políticos de la alianza que la apoya.

Encuestadoras divulgaron sondeos, en la última semana, que muestran a Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) como posible vencedora en el primer turno electoral, el 3 de octubre, sin necesidad de concurrir al balotaje del 31 de ese mes.

Continuidad

«Yo jamás hablaría de la composición del gabinete cuando ni sabemos quién fue electo, porque sería irresponsable hacerlo; ahora lo que cualquier persona puede decir, eso sí, es que Dilma representa la continuidad de Lula, y su Gobierno tendrá gente que sintonice con esa idea de continuidad», dijo Rui Falcao, coordinación de comunicación de Rousseff.

Mantega, actual ministro de Hacienda, puede asumir la presidencia de la petrolera de Petrobras, y Luciano Coutinho, titular del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), es candidato a ocupar la cartera de Hacienda, según publicó ayer la revista «Isto E.»

Mantega y Coutinho son considerados como economistas de tendencia «desarrollista», que suelen polemizar con otros miembros del actual gestión tenidos como «monetaristas», tal el caso del titular del Banco Central, Henrique Meirelles, ex presidente del Bank Boston.

Un miembro del PT clasificado como «monetarista» es Antonio Palocci, quien fue titular de Hacienda en el Gobierno de Lula, cargo que resignó por varios casos de corrupción. Se lo menciona para la cartera de Salud, según fuentes de Brasilia.

El semanario «Isto E» dialogó con políticos vinculados a la coalición que impulsa la candidatura de Rousseff, quien fue ministra del Gobierno de Luiz Lula da Silva entre 2003 y 2009, cuando renunció para postularse.

Dirigentes petistas demostraron «optimismo» y expectativa de que la candidata se imponga a Serra, del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB, centro derecha) con más del 50% de los votos el 3 de octubre, lo cual evitaría la realización de un balotaje.

Algunos oficialistas especulan, asimismo, con que el actual viceministro de Hacienda, Nelson Barbosa, pase a ocupar la titularidad del Banco Central, y que Paulo Bernardo, quien se desempeña en el Ministerio de Planficación, se mantendrá en el cargo a partir del primero de enero de 2011.

Si Rousseff es elegida como nueva jefa del Palacio del Planalto, su vicepresidente será Michel Temer, del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centro).

Voceros de esa agrupación, la mayor del país si se consideran sus bancas en el Congreso y sus gobernaciones, adelantaron que van a exigir al PT tener un número importante de ministros y ocupar cargos claves en el Legislativo.

Prematuro

«Si ganamos la elecciones vamos a solicitar tener la presidencia de la Cámara baja» declaró Eduardo Cunha, uno de los principales dirigentes del PMDB en Rio de Janeiro, el tercer colegio electoral.

Miembros del PMDB también apuestan a que un hombre de esa agrupación, el presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, desempeñe un puesto de peso en un eventual gabinete de Rousseff.

Las pujas no abarcan sólo la distribución de cargos, sino que también entran en juego aspectos sensibles como una nueva ley de Medios. Sectores del PT han manifestado su voluntad de avanzar en una normativa similar a la de la Argentina, aunque Lula alternó en los últimos meses señales contradictorias al respecto.

Mientras se debate en la trastienda de la coalición PT-PMDB, el presidente Lula recomendó a sus seguidores «no usar tacos altos», o sea evitar caer en exitismos prematuros.

Lula considera que aún resta más de un mes para lo comicios y hablar de victoria en el primer turno es apresurado: «Hay que esperar, la elección es como la minería, sólo se sabe el resultado después del conteo», dijo Lula este fin de semana en un acto de apoyo a su camarada Rousseff.

El clima optimista en los corrillos del equipo de campaña de Rousseff contrasta con la preocupación reinante entre los principales exponentes del PSDB, de José Serra.

El ex presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, dejó trascender que discrepa con la estrategia de campaña de su correligionario.

Para Cardoso y otros dirigentes del PSDB, es equivocado el discurso de Serra, quien intenta mostrarse como cercano a Lula, del PT, y la semana pasada divulgó un anuncio publicitario en el que aparece abrazado junto a éste.

Luego del retroceso de Serra en los sondeos, varios aliados han evitado aparecer junto a él en la campaña televisiva, según se observó en los avisos emitidos la semana pasada.

Así ocurrió en los anuncios televisivos de los candidatos del PSDB en el estado de Minas Gerais, el segundo colegio electoral del país, donde Serra está más de 10 puntos abajo de Rousseff.

Serra corre el riesgo de «ser abandonado por sus» correligionarios, declaró el ex senador Guilherme Palmeira. Lo que se diría una cuesta arriba demasiado pronunciada para el opositor.

Agencia ANSA

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