Aunque a veces más enfocada en su mensaje que en la verosimilitud argumental, «La zona» es una interesante mezcla de thriller y fábula social ambientada en un barrio cerrado.
«La Zona» (México-España, 2007, habl. en español) Dir.: R. Plá. Int.: D. Giménez Cacho, M. Verdú, C. Bardem, D. Tovar, A. Chávez, M. Zaragoza, M. De Tavira, A. Montiel, B. Guerra.
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Un travelling muestra jardines con fuentes impecables, hermosas casas de ensueño y autos último modelo. Todo encantador, hasta que la cámara se detiene ante un muro alto y amenazador que marca el límite con un enorme, sucio, pobre lugar horrible, el mundo real.
La secuencia de títulos es una excelente presentación del conflicto de una película que enfoca el tema de la inseguridad y los barrios cerrados con un clima perturbador casi rayano con lo fantástico. Trabajando desde la exageración de la paranoia contra la delincuencia, el guión inventa una suerte de country a prueba de delincuentes, una especie de cárcel para ricos rodeado de alambrados, monitoreado permanentemente por cámaras de seguridad. Incluso está constituido como una jurisdicción distinta al del resto de la ciudad, lo que impide la entrada de la policía, una contradicción argumental que se intenta explicar con las malas experiencias sufridas por uno de los líderes de la comunidad, que años atrás sufrió la venganza de unos delincuentes contra los que había atestiguado. Por eso la gente de La Zona no confía en la justicia corrupta, pero el problema es que tampoco tiene una manera definida de actuar en caso de que un criminal se las arregle para entrar al complejo, salvo con distintos matices de tomar la justicia por mano propia.
Cuando un grupo de jóvenes marginados logra meterse para robar y terminan asesinando a una vecina, surge el descontrol. En la confusión, no sólo matan a los ladrones, sino que por accidente liquidan a uno de sus propios guardias de seguridad. Uno de los criminales sin embargo logra escapar de la masacre, pero no del inexpugnable barrio cerrado, y mientras es buscado por grupos de vecinos armados especialmente para la ocasión, un policía trata de hacer cumplir la ley, sin mucho éxito.
La película es interesante y tiene muchos momentos de buen suspenso y logrados climas de locura colectiva, pero por momentos parece enfocarse más en su mensaje que en lograr coherencia y verosimilitud en los engranajes argumentales.
Como thriller o dramática fábula social no está mal, y tal vez lo mejor sea que al momento de resolver el conflicto, no intenta dar ningún tipo de mensaje conciliador ni facilista.
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