5 de noviembre 2009 - 00:00

Lamenta Bloomberg un triunfo a lo Pirro

Nueva York - El multimillonario alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, gastó u$s 100 millones de su propio bolsillo para conseguir su tercer mandato, una cifra que nunca antes había invertido ningún político estadounidense. Sin embargo, pese al fuerte desembolso, este hombre de 67 años hecho a sí mismo ganó raspando pues, contra las expectativas, sólo consiguió el 50,6% de los votos durante la votación del martes. Los neoyorquinos, seguros de sí mismos, le han dado una fuerte señal de advertencia a «King Mike», quien en su tiempo gozó de gran popularidad.

«Todo el mundo estaba impresionado», dijo un hombre de confianza de Bloomberg durante la noche del martes, según informaron los medios. Y The New York Times indicó: «Bloomberg tiene que gobernar Nueva York desde una posición extremadamente inusual: la vulnerabilidad».

Pronóstico


El político, que no está afiliado a ningún partido y al que pertenece todo el imperio mediático Bloomberg, esperaba cosechar un buen resultado. Las encuestas habían pronosticado una diferencia de hasta 18 puntos sobre su rival demócrata, el afroamericano William Thompson, de 56 años, que sólo dispuso de seis millones de dólares procedentes de las donaciones.

Con el considerable éxito del supervisor financiero, que consiguió el 46% de los votos, al final sólo hubo una diferencia de cinco puntos. Hace cuatro años, Bloomberg había vencido a su rival por una diferencia de 20 puntos.

El regidor de la ciudad, confiado, al parecer tiró de la cuerda más de lo necesario, según coinciden en apuntar diversos analistas. Muchos simpatizantes le dieron la espalda sobre todo por sus maniobras para imponer su candidatura a un tercer mandato (algo que requirió una votación especial del Consejo de la ciudad en medio de fuertes polémicas). Además, sorprendió a muchos que cambiara de bando, sin aspavientos, del demócrata al republicano y finalmente al suyo propio. También hubo muchos que consideraron poco acertada su costosa y agresiva campaña precisamente en tiempos de crisis.

«Tengo la sensación de que se compró las elecciones. Y llevó a cabo una campaña sucia contra un adversario que no existía. Pero en realidad él sencillamente hace un buen trabajo», explicó el votante de 37 años Stav Birn-baum.

Y Ken Ficara, de 40 años, que recibió seis llamadas desde un contestador automático durante la campaña electoral, amenazó en Facebook: «Mike, cuanto más me llames, menos te voy a votar».

De haber sido juzgado por sus cualidades de gestor, Bloomberg habría recibido una aprobación del 70%, según las encuestas. Y cuenta asimismo a su favor que consiguió poner en pie la economía de la ciudad tras los atentados terroristas del 11 de setiembre de 2001. Logró también convertir la Gran Manzana en una de las ciudades más seguras, prohibió fumar, ordenó que se cuenten las calorías y difundió más ideas verdes que nunca en Nueva York.

Sin embargo, Bloomberg ya había rebajado las expectativas antes de los comicios. «Tal vez uno desea más en la victoria, pero dos días después ya nadie se acuerda cómo se ganó. La gente sabe sólo quién va a ser el alcalde durante los próximos cuatro años».

Y la ventaja de tener a Bloomberg en el cargo es que a los neoyorquinos no les cuesta ni un centavo, pues el acaudalado alcalde seguirá cobrando por su trabajo la simbólica cantidad de un dólar al año.

Agencia DPA

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