27 de febrero 2009 - 00:00

‘‘Lamentablemente, planes de Obama no van a servir’’

«La política económica argentina es la más alejada de los libros de texto». Así lo explicó Guillermo Calvo ayer en una entrevista con este diario. Según indicó el economista, el aislamiento del país resulta hoy paradójicamente un beneficio para que la crisis impacte un poco menos que en otras regiones.
«No sé si a la gente le incomoda estar aislada; si no, no hubieran elegido a quienes votaron. Pero entiendo que estén desconcertados; el cavallismo fue un desastre», definió el actual profesor en la Universidad de Columbia en Nueva York y ex economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). En este contexto, asegura que la Argentina, al menos, tendría que intentar un acercamiento al FMI.
También habló respecto de la crisis internacional. «Me temo que Estados Unidos va a seguir cayendo de narices y se va a llevar a todo el mundo con él», aseguró.
Periodista: La tasa en el 0%, las inyecciones de liquidez y la política fiscal expansiva que pone en práctica EE.UU. no provocan el rebote del país. ¿Por qué?
Guillermo Calvo: Por cómo están llevando a cabo esas políticas. Gastar podría ser una solución, pero haciéndolo de manera suficiente. Ayudar a los bancos serviría, pero si se implementa tarde, puede ser contraproducente. El problema es que las soluciones propuestas tienen que ser drásticas, como la crisis misma. Y ahora lo que están haciendo es adoptar medidas lentamente, que pueden generar situaciones aún peores. Por ejemplo, si se dice a los bancos, tal como lo anunció el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, que se queden tranquilos porque se los iba a ayudar, pero luego se tarda en operativizar, no sirve. Esto es así porque si tengo un activo que debo liquidar para prestar, no lo voy a hacer, y voy a esperar a que el precio no sea tan malo. Y así la situación se perpetúa.
P.: ¿Transcurre mucho tiempo entre el anuncio y su implementación?
G.C.: Sí, y las medidas no siempre son claras. Además, la administración de Obama se encargó de aclarar que las ayudas serán por corto tiempo. Esas consignas confunden; no se va para un lado ni para el otro.
P.: ¿Es insuficiente el plan de estímulo de u$s 800.000 millones?
G.C.: El número en sí es grande, pero representa alrededor del 2% del PBI de Estados Unidos. Además, esos u$s 800.000 son para utilizarlos en dos años, es decir, u$s 400.000 millones por año. Hay una retórica que no se condice con la realidad como la ven ellos mismos. Por ejemplo, Obama dice que se van a crear alrededor de 3 a 4 millones de empleos. Pero ese número depende de dónde
se esté parado. Esas medidas, en el mejor de los casos, van
a mantener las cosas como
están.
P.: Y la situación, como está, es muy inestable.
G.C.: Se está empeorando a pasos agigantados. Estos planes no va a servir. Si hacen algo importante con el crédito, puede que se revierta la situación. No todo empezó como un problema de demanda, aunque ahora sí lo es. Por eso, intentar solucionar por este frente, al menos que fuera un monto espectacular, no sirve. Además, con la tasa en el 0%, el ahorrista quiere estar tranquilo, invierte en bonos del Tesoro, que en sí no dan intereses. Pero como Ben Bernanke dice que no quiere que haya inflación, muchos tienen la sensación de que puede haber deflación. Entonces, quedarse con estos bonos no es una mala decisión. Ahora, si hubiera una tasa real negativa, se desincentivaría. En sí, la política monetaria que se sigue induce a esta inversión.
P.: ¿Qué se podría hacer entonces? Reducir más la tasa ya no se puede.
G.C.: Ninguna solución satisface del todo. Una salida es tener inflación para revertir la tasa real de interés. De repente, no es tan mala opción. Otra sería dejar caer los precios tanto que la gente piense que de ahí en más tienen que subir. Pero el problema es que ninguna de estas medidas está en juego. Me temo que Estados Unidos va a seguir cayendo de narices y se va a llevar a todo el mundo.
Fuera del mapa
P.: En la Argentina, algunos reclaman un dólar más alto, por la pérdida de competitividad frente a otros países.
G.C.: No creo que dependa tanto de la moneda. La Argentina está fuera del mapa, aislada. El problema, respecto de la manera que esta crisis está pegando, no es desde el frente financiero, sino por el lado comercial.
P.: Pero el menor ingreso de dólares incide en poder sostener el tipo de cambio.
G.C.: Sí, pero en la Argentina se manejan las cosas a los manotones. Por ejemplo, tomando los ahorros de los jubilados y ahora, con esa plata, arreglar la cuestión fiscal. Así, por un lado, se soluciona un problema, pero, por el otro, se les sacan los fondos a quienes recibían esos créditos. Es la política económica más alejada de los libros de texto que existe. Pero dado que la economía está bastante cerrada, no veo que estemos a un paso de la crisis, como sí sucede ahora en el este europeo.
P.: Habla de manotazos, ¿y para el mediano y largo plazo, cómo visualiza la Argentina?
G.C.: Lo que me pregunto es quién va a invertir en ese país. Cuando se habla con la gente del exterior, la Argentina figura en la lista negra. Hasta ahora, el país se había beneficiado de términos de intercambio sumamente favorables. Y ahora, por estar aislada, no le pega tanto la crisis.
P.: Las proyecciones son bastante malas, de un crecimiento nulo o del 2% los más optimistas.
G.C.: Pero todos los países están así. Ahora, hasta sería difícil argumentar que la Argentina está recibiendo lo que se cosechó.
P.: ¿Qué habría que hacer para modificar el aislacionismo?
G.C.: No sé si a la gente le incomoda estar así; si no, no hubieran elegido a quienes votaron. Entiendo que estén desconcertados, porque el cavallismo fue un desastre. Cuando se compara a la Argentina con otros países como Estados Unidos, se ve que allí siempre se busca que el Estado ayude; a la gente le gusta eso.
P.: Ayer, el FMI dijo que estaría interesado en un acercamiento con la Argentina. ¿Cómo ve esta intención?
G.C.: Es una de las pocas cosas que el país podría hacer. En el mundo, ningún ahorrista confía hoy en el sector privado, sino que canaliza sus fondos hacia el sector público. Por eso van hacia los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Esto es en los lugares donde hay confianza, no en la Argentina, donde, por el momento, están metiendo mano en el bolsillo de uno y otro. Pero esto tiene un límite. Así, van a tener que recurrir a recortes que son muy dolorosos. Uno de los pocos lugares adonde se está dirigiendo el ahorro en el mundo es a los organismos multilaterales. Con la crisis, el FMI está tomando una actitud mucho más activa.
Entrevista de María Iglesia

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