La Fiscalía señala que Luiz Inácio Lula da Silva recibió un soborno de 3,7 millones de reales (1,16 millones de dólares al cambio actual) de la constratista del Estado OAS. Según la denuncia, la constructora le habría entergado un tríplex en Guarujá, un balneario de San Pablo, cuando aún era presidente, y financió el almacenamiento de sus bienes personales entre 2011 y 2016, incluyendo el acervo de sus años como jefe de Estado. Es por este proceso que deberá declarar mañana en Curitiba.
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Leo Pinheiro, expresidente de OAS, confesó a la justicia que el tríplex fue comprado y lujosamente reformado para Lula y su esposa Marisa Leticia (fallecida en agosto) tras el fin del mandato. Pero el expresidente sostiene que la Fiscalía obtuvo esa confesión a través de presiones. "Para probar que soy el propietario, tienen que tener un recibo, un registro notarial, una escritura. Si no lo pagué, no tengo la llave y la empresa lo usó como garantía de varios préstamos que efectuó, entonces no puede ser mío", afirmó.
En un segundo caso, también en manos del juez Sérgio Moro, se investiga si Odebrecht ofreció 12 millones de reales para comprar un terreno en San Pablo donde sería erigido el Instituto Lula, como parte de un acuerdo para distribuir sobornos recibidos por el PT. La transferencia finalmente se frustró, pero según la Fiscalía prueba que el PT tenía "una cuenta corriente informal de la corrupción" con Odebrecht y que el delito consumado está configurado por la simple propuesta y la aceptación del soborno. El instituto niega cualquier irregularidad.
La denuncia sostiene que Odbrecht también habría pagado un departamento contiguo al que habita Lula en San Pablo y que una tercera persona se lo alquiló como maquillaje a su exesposa.
En otro proceso, el ex jefe de Estado es acusado de lavado de dinero y tráfico de influencias en la compra por parte del Estado de aviones de combate suecos Gripen por 5.000 millones de dólares, que se concretó durante la presidencia de Dilma Rousseff (2011-2016). Según la investigación, Lula recibió 2,25 millones de reales a través de la empresa de su hijo Luis Claudio "para influenciar a Dilma Rousseff en la compra de cazas Gripen a SAAB".
Una cuarta causa ventila la denuncia del exsenador del PT Delcídio do Amaral, que afirma que el exmandataro participó de un plan para comprar el silencio de un exdirectivo de Petrobras involucrado en el fraude de la petrolera. Junto con el prominente banquero André Esteves (expresidente del BTG Pactual), el empresario ganadero y amigo de Lula José Carlos Bumlai y el propio Amaral, Lula habría intentado acallar al exdirector del área Internacional de Petrobras Nestor Cerveró, que se aprestaba a firmar un acuerdo con la justicia y proporcionar detalles sobre el esquema de sobornos.
Por último, Lula es acusado de tráfico de influencia, corrupción pasiva, lavado de dinero y formación de una organización delictiva junto a Marcelo Odebrecht entre 2008 y 2015. El expresidente "influyó en la política de financiación internacional del BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Econóomico y Social) para favorecer a Odebrecht", dice la denuncia. La contraprestación fue cuantificada en 20,6 millones de reales en la forma de una participación en los negocios de Exergia Brasil, empresa de uno de sus sobrinos.
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