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Las Damas de Blanco, libres pero presionadas
La líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, sostiene una máscara de la fallecida y excabecilla de la organización, Laura Pollán, poco después de haber sido liberada por las autoridades cubanas.
La mujer aseguró haber sido excarcelada el domingo a la noche, mientras que su esposo, Ángel Moya Costa, es el único miembro del grupo que sigue preso.
Los arrestos tuvieron lugar pocos días antes de la visita del papa Benedicto XVI, prevista para el lunes, y marcaron un incremento de la represión en la isla comunista.
Según Soler, varias activistas de Holguín, Matanzas y otras provincias del oriente cubano fueron además enviadas a sus lugares de origen por las autoridades.
Algunas activistas fueron agredidas por policías mujeres, sostuvo. Una de las opositoras recibió golpes de puño en la espalda y en el pecho, detalló.
Según su testimonio, un grupo de 32 mujeres fue arrestado en la mañana del domingo cuando iban a la iglesia de Santa Rita en el barrio habanero de Miramar, para participar en su tradicional marcha dominical. Las activistas fueron detenidas a tres cuadras de su sede, en el distrito de Centro Habana, indicó.
Las autoridades, aseguró, les querían impedir marchar juntas hasta la iglesia. «Nos dijeron que solamente podían ir a la misa las de aquí de La Habana, las del interior no». Todas fueron detenidas tras negarse a separarse.
Otras 18 activistas habían sido detenidas el sábado en un acto en la calle Neptuno, en su sede de Centro Habana, según Soler.
El domingo fueron arrestadas finalmente otras 22 mujeres en la marcha dominical, cuando intentaron salirse de la ruta autorizada para su protesta en la Quinta Avenida y pasar al barrio del Vedado. Soler rechazó ayer las restricciones a sus marchas. «No se lo vamos a aceptar», indicó.
La disidente, líder de las Damas de Blanco tras el fallecimiento de Laura Pollán el año pasado, aseguró asimismo que intentarán asistir a las misas del Papa en Santiago de Cuba y en La Habana, el 26 y el 28 de marzo, respectivamente. Según denunciaron las activistas, la represión oficial busca disuadirlas de concurrir, de modo de evitar que la presencia del Pontífice dé visibilidad al movimiento.
«Vamos a intentar ir, cueste lo que cueste», dijo Soler.
Las Damas de Blanco piden que el Papa que se reúna con ellas durante su visita para hablar de los derechos humanos en Cuba. El grupo de esposas de presos políticos surgido tras la «primavera negra» envió una carta al Pontífice en diciembre pidiéndole una audiencia.
Las opositoras tuvieron además una cita hace unos días en el Arzobispado de La Habana para pedir a la jerarquía eclesiástica cubana «al menos un minuto» con Benedicto, según Soler. El representante de la Iglesia, monseñor Ramón Suárez Polcari, les dijo que el Papa tenía «la agenda muy cargada y que no sería posible», contó.
Agencias DPA y EFE, y Ámbito Financiero


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