El expresidente Sebastián Piñera y el oficialismo de centroizquierda protagonizan fuertes cruces por la respuesta del Gobierno, que denunció un uso político del siniestro. Las Fuerzas Armadas estudian si los focos se iniciaron intencionalmente.
Santiago de Chile - La presidenta chilena, Michelle Bachelet, criticó ayer a la oposición de derecha por emplear con fines electorales la tragedia provocada por los peores incendios en la historia del país que ya causaron nueve muertos.
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"Esta es una situación sin precedentes, lo fundamental es siempre la unidad. Nada afecta más a nuestra capacidad de proteger la vida de las personas, que el intento de sacar pequeñas ventajas políticas o sembrar falsedades", dijo Bachelet luego de recorrer la región afectada. La mandataria respondió así a los cuestionamientos del expresidente Piñera y algunos de sus exministros sobre la respuesta gubernamental ante la catástrofe en el centro y sur chilenos.
Piñera, favorito para ser el candidato opositor en las elecciones presidenciales de este año, ha estado muy activo a través de su cuenta en Twitter desde donde lanzó una campaña para criticar al Gobierno por ejemplo por organizar reuniones sólo con alcaldes oficialistas de las ciudades afectadas. Además, organizó él una red de respuesta coordinando municipios gobernados por dirigentes de su partido.
Las autoridades respondieron asegurando que las versiones que circulaban en Twitter eran noticias falsas. Otros dirigentes, como el expresidente Ricardo Lago, fustigó el papel que decidió desempeñar Piñera.
"Inaceptables las intervenciones de @sebastianpinera sobre incendios con fines políticos. Dejemos de sacar ventajas con el dolor de la gente", escribió en la misma red social.
Por su parte, las Fuerzas Armadas comenzó una investigación porque información de inteligencia sugiere que el inicio de los focos de incendio fue una operación concertada. "La multiplicidad de focos no nos permite descartar que aquí haya un componente de intencionalidad", aseveró Bachelet.
En tanto, ya son nueve los muertos, miles los evacuados y varios los poblados totalmente arrasados por las llamas.
Los siniestros devoraron cerca de 270.000 hectáreas en siete regiones del país en poco más de una semana, provocando una tragedia sin precedentes que acabó con la vida de un bombero voluntario, dos policías, tres brigadistas (bomberos forestales) y tres habitantes de las zonas afectadas, según informes del Gobierno chileno.
El número de incendios activos bajó de 64 a 55, mientras que 53 siniestros fueron controlados y 23 extinguidos, según el último reporte de la Corporación Nacional Forestal (Conaf).
Los incendios afectan zonas rurales donde viven en su mayoría agricultores y criadores de ganado. Las pérdidas económicas que dejará esta catástrofe "son enormes e incalculables", afirmó el ministro de Agricultura, Carlos Furche.
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