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Las islas, centro de visita del canciller británico a Brasil
Dilma Rousseff
En un gesto que demuestra la sintonía entre Itamaraty y el Palacio San Martín, Luis María Kreckler, embajador argentino en Brasil, tomó conocimiento por adelantado de los temas que trae el británico para tratar con los brasileños.
Al tope de la agenda está el apoyo del Gobierno de David Cameron a la aspiración de Brasil de ocupar una silla permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Encandilar a la diplomacia de Itamaraty no es una tarea fácil, la última vez que un ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido pasó por Brasilia fue en 2006. La laborista Margaret Beckett, por entonces al frente del Foreign Office, acudió a una invitación cursada por su par Celso Amorim -ahora ministro de Defensa-, y luego el interés británico de alto nivel quedó entre paréntesis hasta hoy.
El tour de Hague por Brasilia y Río de Janeiro está planteado como lanzamiento de un «diálogo estratégico» con la sexta economía a nivel mundial, incluidas las cuestiones que afectan al Atlántico Sur. Mantuvo un encuentro ayer con su par Antonio Patriota y hoy continúa el intercambio con Amorim en el área de la Defensa, quizá el issue que lo movilizó a pesar de las tórridas temperaturas cariocas. Se sumará a las conversaciones el titular de la Armada del Brasil, almirante Julio Soares de Moura Neto, su presencia interesa por partida doble. Gran Bretaña intenta vender a Brasil tres buques de patrullaje marítimo construidos por el grupo BAE Systems para la Guardia Costera de Trinidad Tobago, cuyo Gobierno desistió del contrato. BAE es la misma empresa que atiende el mantenimiento electrónico de las fragatas Tipo 23 que la Armada de Chile adquirió a la Royal Navy. También se quiere «repasar» la letra del «Acuerdo entre el Gobierno de la República Federativa del Brasil y el del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte sobre Cooperación en Materia de Defensa» que firmaron en 2010 los jefes de las armadas. El documento de 10 artículos expresa amplios objetivos de cooperación en intercambio de personal, ejercitaciones militares, reuniones de Estado Mayor, visitas mutuas de buques, aeronaves y delegaciones militares, intercambio de instructores, etcétera.
En enero de 2011, la presidenta Dilma Rousseff, recién asumida, vetó el amarre en Río de Janeiro al patrullero británico HMS Clyde asignado a la custodia de las Malvinas. La medida está institucionalizada en el Mercosur y responde a la solidaridad del bloque con la Argentina, en búsqueda de que Gran Bretaña se siente a negociar por la soberanía del archipiélago. Los presidentes uruguayos Tabaré Vázquez en 2007 y José Mujica en 2010 negaron la entrada al puerto de Montevideo a los navíos HMS Nottingham y HMS Gloucester respectivamente que iban en tránsito a las islas y pretendían repostar víveres y combustible.
La prohibición de entrada logística a puertos regionales es un hueso atravesado en la capacidad de despliegue de ultramar de la Royal Navy.


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