Las miradas apuntan ahora a las ganancias corporativas

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EE.UU. enfrenta actualmente una grave recesión que se inició en diciembre del 2007. A la fecha, la situación ha tendido a agravarse: el tercer y cuarto trimestre de 2008 arrojaron crecimientos negativos del 0,5% y del 3,8%, respectivamente. Desde el inicio mismo de la crisis, las autoridades económicas del país del Norte comenzaron a implementar ortodoxas medidas para evitar que la recesión se profundizara y prolongase aún más en el tiempo: política monetaria expansiva de baja de tasas, fuertes inyecciones de liquidez, planes de salvataje para las entidades financieras y sector automotor, compra de carteras tóxicas, refinanciación de créditos hipotecarios, etc. Falta aún implementar el agresivo plan fiscal expansivo que, actualmente, se halla en trámite de aprobación por parte del Senado. Cabe destacar que el plan en cuestión, destinado básicamente a inversión pública y reducción de impuestos, prevé aplicaciones de fondos por un monto del orden de los 850 mil millones de dólares, ¡nada menos que un 5,5% del producto bruto!
Mucho se ha escrito y analizado sobre las características y timing de las medidas tomadas por la Secretaría del Tesoro y la Fed. Más allá del error cometido al dejar caer a mediados de setiembre a Lehman Brothers, las decisiones tomadas han sido acertadas. La condición necesaria para que el conjunto de medidas implementadas tengan éxito pasa, sin duda, no sólo por lograr recuperar la confianza sino también por abatir la fuerte restricción crediticia.
Atención
Amén de lo anterior, hay otra variable que merece la mayor atención: las ganancias corporativas. En efecto, el nivel de las mismas será determinante para definir el escenario futuro de inversiones y demanda laboral. Para analizar este crucial aspecto de la crisis existen dos fuentes de información: la primera de ellas abarca la totalidad de las empresas; por su parte, la segunda comprende solamente a las compañías pertenecientes al universo del S&P 500.
Con respecto a la información del total de empresas, el último dato corresponde al año 2008 registrándose una ganancia consolidada del orden del 1,50 trillón de dólares (millones de millones) equivalentes a un 10,5% del producto. Dicho monto implica un decrecimiento del 10% respecto de las ganancias de 1,65 trillón alcanzadas en 2007. Esta variación negativa, reflejo sin duda del actual proceso recesivo, implica un claro cambio de tendencia respecto del promedio anual de crecimiento del orden del 8%, registrado en el período 2001/2007.
Por su parte, las ganancias correspondientes a las empresas del S&P 500 -medidas por el ratio de ganancias por acción- reflejan, con mayor profundidad aún, el cambio de rumbo. En efecto, durante el mismo período mencionado en el párrafo anterior -es decir 2001/2007- dicho indicador aumentó a una tasa promedio anual del 15%, pasando de un valor de 38,9 dólares por acción en 2001 a uno de 87,7 en 2007. Sin embargo, y al igual que en el caso anterior, en 2008 se interrumpe la tendencia: el ratio de beneficios no sólo no se incrementa sino que disminuye un 35%%, llegando a sólo 68,2 dólares por acción.
Menor valor
La conclusión es clara: como era de prever, el impacto de la crisis ha afectado negativamente las ganancias corporativas. Por lo tanto, en términos generales, se puede afirmar que -en relación con la situación precrisis del primer semestre de 2007- las empresas han visto disminuido fuertemente su valor, lo cual, lógicamente, se ha reflejado en la fuerte caída registrada en el mercado bursátil. Si tal como se espera, el plan anticrisis lograra revertir -a lo largo del segundo semestre del corriente año- la actual caída del producto, las ganancias empresarias comenzarían a mejor a partir del cuarto trimestre. La incertidumbre respecto de cuándo y a qué ritmo se lograría este cambio de tendencia es lo que, entre otros factores, continúa afectando en forma negativa al mercado bursátil. Por lo tanto, a la hora de definir la estrategia de mediano plazo a seguir en materia de inversiones financieras, será de vital importancia realizar un adecuado pronóstico de la probable evolución de las ganancias en cuestión.

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