Con la publicación de Tractates contractu quinque de centum por Johann Maier von Eck en 1515, la Iglesia Católica zanja la cuestión de la usura y admite el cobro de intereses sobre los préstamos, siempre y cuando éstos no sean excesivos. El mundo protestante se tomará unos años más y recién en 1545 Calvino publica una carta reconociendo la legitimidad del cobro de intereses, y si bien desde 1200 Maimonides consideraba que era obligatorio el cobro de intereses a gentiles y musulmanes, la cuestión era discutible cuando se trataba de préstamos entre judíos, aun luego de la publicación del Shulchan Aruch en 1563. Años más, años menos, la costumbre de cobrar un estipendio cuando se concedía un préstamo (que compensase por el riesgo y la demora, como había propuesto Santo Tomás de Aquino en 1265, o el desbastado de la moneda del que hablaba Fray Nicola Oresme en 1354) es una costumbre social y legalmente aceptada en Occidente desde hace unos 450 años. Aunque tal vez en lugar de decir que es una costumbre..., podríamos comenzar a decir era una costumbre... El 12 de diciembre pasado, el Gobierno holandés colocó Letras a 107 días a una tasa negativa del 0,007% anual (quienes compraban los títulos pagaban más por ellos de lo que les devolvería luego el Gobierno). Esto podría haber sido una de esas rarezas a las que nos acostumbra cada tanto el mercado financiero, de no ser porque ayer por primera vez en su historia el Gobierno alemán colocó títulos a seis meses por 3.900 millones de euros con una tasa negativa del 0,0122% anual (la tasa de las Letras norteamericanas cayó por primera vez en la historia debajo del 0% en diciembre de 2008, pero ésta era la tasa vigente -la tasa de colocación más baja fue del 0% en julio del año pasado por Letras a 28 días-). El 0,27% que ganó ayer el Dow cerrando en 12.392,69 puntos sugiere que muchos inversores están mirando más a los balances que comienzan a ingresar (fue auspicioso el de Alcoa) y al día a día que a cualquiera de los problemas que comienzan a resurgir en el horizonte. Lo malo es que por más que nos tapemos los ojos, estos problemas no han hecho sino crecer y, para peor, el tiempo de descuento parece estar corriendo nuevamente.
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