China importa casi cuatro veces menos productos estadounidense de los que exporta hacia Washington y en esas condiciones es complicado responder diente por diente a las sanciones comerciales impuestas por el presidente Donald Trump. Entonces, ¿de qué otros medios dispone el régimen comunista?
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Podría boicotear a las empresas estadounidenses, lo que sería mortal para grupos como General Motors, que vende más automóviles en China que en América del Norte.
Podría limitar el número de estudiantes y turistas que van cada año a EE.UU., restringiendo la cantidad de paquetes de viaje organizados. En 2017, con 350.000 estudiantes, los chinos representaron un tercio de los universitarios extranjeros en territorio estadounidense.
China es clave para el fabricante de aviones Boeing, que vende un cuarto de sus productos a ese país donde la mayoría de las aerolíneas son controladas por el Gobierno, el cual "podría ajustar su volumen de compra", amenazó el periódico estatal Global Times.
Además, el país es el principal poseedor de la deuda estadounidense, valuada en unos 1,2 billones de dólares. Pero vender una gran parte de ella sería riesgoso, ya que cualquier desestabilización de los mercados devaluaría los bonos de tesoro que posee Pekín.
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