Ni siquiera los más optimistas se atrevieron a definir la rueda de ayer como algo más que moderada, lo que da idea de la paliza sufrida el viernes, cuando el Dow se desplomó un 2,52%. Es que la combinación de una suba de apenas un 0,56% que llevó el Dow a 10.154,43 puntos, con un volumen que en el NYSE a duras penas superó los 950 millones de papeles no parece ser la ideal para disparar una nueva ola de buen humor. En realidad, si fuéramos puntillosos, deberíamos decir que las cosas fueron peores de lo que lucen, porque prácticamente un quinto de todo lo negociado se concentró en sólo dos papeles: el Citigroup y el Bank of América, que dieron a conocer su balance el viernes pasado. El primero avanzó un 2,1% (en el after hours de ayer caía un 0,75%), mientras el segundo sumó -2,7% (en el after caía un 0,88% más) al 9,2% que había perdido en la rueda anterior. A primera vista, nada demasiado alentador. Sin demasiados datos de la realidad con los que explicar por qué no se ganó más, algunos se refugiaron en que el viernes se conocerá el Examen de Tensiones de los Bancos Europeos (Stress Test) y otros en que el índice de confianza de la Asociación Nacional de Constructoras (NAHB) retrocedió al mínimo desde abril de 2009. Pero el centro de atención de los inversores pasó durante la jornada por otro lado: el de los balances. Aquí IBM y Texas instrumentas fueron las estrellas que finalmente terminaron estrelladas (retrocedían más del 4% y 5% en el after hours), al informar luego del cierre que sus ganancias no cumplían con la expectativa de los analistas. Es claro entonces por qué sospechamos que las expectativas para las primeras horas de operaciones de hoy no son las mejores.
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