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Las sorpresas quedaron para la ronda del 18-M
No hubo votos suficientes para que el kirchnerismo llevara al estatus de ley el proyecto antiempleo que Miguel Pichetto y su bloque hicieron votar en el Senado y se abre para la próxima semana un nuevo campo de juego para esta pelea. Para que se diera el resultado de ayer tuvo que volver a funcionar a la perfección el sistema de negociaciones de segundo piso que inauguraron Macri y Sergio Massa en diciembre del año pasado. Así, no funcionaron para la sesión de ayer los pronósticos que hablaban de una megarruptura en el bloque del Frente Renovador. Era obvio: de haberse confirmado en la sesión el número de rebeldes a Massa dentro su propio bloque dispuestos a bajar a votar que ventilaba el kirchnerismo la situación política del tigrense se hubiera vuelto insostenible. Tanto para su futuro como para la utilidad que Massa puede representar para el Gobierno, clave de la fuerza que tiene hoy en el Congreso. La acción pasa al próximo miércoles. El Gobierno cree que Massa va a ser más flexible ahora para un acuerdo en el recinto de Diputados.
"Esto fue una muestra de ejercicio de poder por parte nuestra", se felicitaba ayer un ministro. Es cierto que el macrismo demostró por segunda vez (la primera fue la aprobación de la ley para salir del default) que puede hacer política en el Congreso sin tener la mayoría. Hay que esperar al próximo miércoles para saber si esta nueva ronda le saldrá bien. Para ese momento esperan descomprimir y llevar a Massa a un acuerdo donde le ofrecerán votar todo su paquete de incentivo al primer empleo y a las pymes a cambio de establecer en el primer capítulo una prohibición de despidos pero sólo con alcance para las grandes empresas, mucho mas digerible para el caso de un veto parcial.
Será, además, una sesión más descomprimida por dos datos: habrá votación ese día del proyecto para la devolución de IVA sobre la canasta básica de alimentos y los gremios para ese entonces estarán mas desenganchados de esta pelea con la vista puesta en el Consejo del Salario.
Macri volvió a recibir ayer una mano del peronismo. Massa ayudó tanto al Gobierno al empacarse en la posición de no dejarse "llevar de la nariz" por el kirchnerismo, como lo hizo Pichetto en el Senado al hacer votar su versión de la ley antidespidos sabiendo que el massismo no la apoyaría y de esa forma bloquear el recinto de Diputados. ¿Cómo lo supo Pichetto? Porque lo acordó con el propio Massa en una reunión en su despacho poco antes de la votación en el Senado. Así de simple y ante la vista de todos. Luego vinieron algunos resbalones producto de los problemas que tiene el Gobierno con la política más fina.


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