24 de septiembre 2015 - 00:00

Las tres miradas de Alejandra Radano

Alejandra Radano,  tres dramas y dos facetas: “Yo puedo ser muy dulce, pero cuando exploto soy como Darín en ‘Relatos salvajes’”.
Alejandra Radano, tres dramas y dos facetas: “Yo puedo ser muy dulce, pero cuando exploto soy como Darín en ‘Relatos salvajes’”.
"Exorcisada y comunista. Ése sería un buen título para la nota, y se ríe de su humorada". Recuerda que su madre la hizo bautizar por un cura de Temperley, donde vivía, que era además exorcista. Y que, hace pocos años y con residencias frecuentes en París, se afilió al PC para poder acceder al bellísimo edificio construido por Oscar Niemeyer que tiene el partido en esa ciudad y ser parte de los encuentros culturales que allí suceden con frecuencia.

Alejandra Radano, actriz, cantante, escritora, tiene un currículum que une unipersonales de música y teatro. Participó en musicales tan variados como "Drácula", "Cats", "Chicago" o "Cabaret", entre otros. Hizo la "Ópera de tres centavos" de Bertolt Brecht y Kurt Weill. Trabajó a las órdenes de Alfredo Arias. Convocada por el director del teatro de Rond Point Jean Michel Ribes, fue la responsable de la opereta "René l'Enervé", en París y en Nancy. Estuvo haciendo hasta hace muy poco "Deshonrada", de Arias y Gonzalo Demaría, en el Centro Cultural San Martín; y lo repetirá pronto en París. Y sus "Delirio gaucho" y "Canciones degeneradas", en sus distintas versiones, suele reaparecer con frecuencia.

Su presente es la reposición de "Tres dramas para orquesta", en la Usina del Arte, una pieza teatral-musical construída y realizada en conjunto con el pianista y compositor Diego Vila y el escenógrafo y director Fabián Luca. Reestrenaron el domingo pasado, harán otra función el próximo y repetirán los sábados 17 y 24 de octubre. Dialogamos con ella:

Periodista: ¿Qué son estos "Tres dramas para orquesta"?

Alejandra Radano:
Si tuviera que resumirlo, diría que es la misma situación, expresada a través de canciones y de una puesta teatral, pero observada y reflejada desde tres puntos de vista distintos. Son tres personas que nacen y mueren. Hay melodrama, monólogos que tienen que ver con el humor -como el que escribió Santiago Varela para Tato Bores aunque éste nunca lo estrenó- o con el drama profundo -como el que tomamos de la película que Pablo Sorrentino hizo sobre la figura de Giulio Andreotti-. Son tres partes: "La muchacha del circo", que es un melodrama en ocho cuadros; "La muerte de Teodora", un monodrama; y "Anarquista", al que llamamos "drama-bomb".

P.: ¿Lo de la "bomb" tiene que ver con su personalidad explosiva?

A.R.:
Seguramente. Yo tengo dos facetas. Puedo ser muy suave y muy dulce pero también, cuando exploto, puedo convertirme en el personaje de Darín en "Relatos salvajes". Soy la que fue bautizada por un cura exorcista y me afilié al PC. Soy la que cree en Dios -o en el átomo, si queremos llamarlo de otra manera-, pero no en los templos que se creó el hombre.

P.: Tiene una personalidad, más allá de sus "oficios" de cantante y de actriz, que la podrían definir cómodamente como artista. ¿Lo siente así?

A.R.:
Yo sé que trabajo todo el día. Que estoy siempre buscando elevar lo más posible la vara, tratando de alcanzar el Santo Grial. Que me siento actriz y que desde ahí construyo también mi parte de cantante. Que me gusta narrar, sea desde los textos o desde las canciones; y en ese sentido me parece que no es sino llevar adelante un deseo que tiene el hombre desde siempre.

P.: ¿No hace la separación entre cantantes y actores tampoco cuando ve el trabajo de otros, por ejemplo en un recital más convencional?

A.R.:
Lo que pasa es que siempre siento que me cuentan historias, aún en una canción. Y ése es un hecho teatral. Porque hay un montón de personajes que están sobre el escenario, aún en una actuación unipersonal. Están las luces, está la escenografía, está la ropa, está el marco en el que uno lo hace, y esos son personajes.

P.: Tiene una visión algo romántica del espectáculo teatral.

A.R.:
No sé si es así. Sí sé que para mí el teatro, y ya desde mucho antes de empezar una función, es una misa. Así lo vivo y así lo siento.

P.: ¿Le gustaría tener más presencia en la televisión o tiene prejuicios con eso?

A.R.:
No, ni el más mínimo prejuicio. Porque además hay algunos unitarios que se están haciendo en la tele que son muy buenos, con un trabajo muy serio y muy profundo de actores y de puesta. Y claro que me gustaría estar. El problema de la televisión es que, si uno se mete allí, prácticamente tiene que dejar todo lo demás. Por ejemplo, no podría hacer estos "Tres dramas..." o no podría salir con "Deshonrada" como ocurrirá pronto. Y también me gustaría hacer cine.

P.: Diego Vila viene siendo compañero suyo de experiencias desde hace tiempo. ¿Por qué lo sigue eligiendo?

A.R.
: Diego es alguien impresionante. Porque no es un músico que simplemente te acompaña. Es parte de la cosa, se mete, está en el sentido de cada texto, de cada letra. Yo vengo trabajando con él desde la "Ópera de tres centavos" y es fundamental para mí. Y algo parecido me pasa con Fabián Luca, que me dirige acá y con el que siento un respaldo absoluto.

P.: Sé que hay un disco ya grabado sobre los "Tres dramas...". ¿Por qué no se edita?

A.R.:
El disco está completamente terminado, hasta en el arte de tapa. Lo va a editar la Usina del Arte y hay cuestiones propias de estas cosas que lo tienen un poco detenido. Pero espero que se publique pronto.

Entrevista de Ricardo Salton

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