10 de septiembre 2015 - 00:11

Las urnas de Pandora

• FISCAL ELECTORAL PROPUSO ABRIR TODAS LAS URNAS DE LAS PRESIDENCIALES

El fiscal federal electoral, Jorge Di Lello, propuso ayer abrir todas las urnas en las elecciones presidenciales para "terminar de una vez por todas con la cantinela del fraude", con lo cual hizo ingresar al proceso electoral en la dimensión desconocida. Esa propuesta del funcionario que ejerce la fiscalía electoral del distrito Capital Federal, pero que subroga además el cargo de fiscal ante la Cámara Nacional Electoral, la tiene que autorizar la jueza electoral María Servini de Cubría, responsable de las elecciones presidenciales que se hacen en distrito único (como las de los mercodiputados).

La presión que hoy hay sobre el sistema a raíz de los tumultos tucumanos puede facilitar esa autorización que introducirá una novedad -el recuento voto a voto de todas las urnas de esos comicios-, pero que puede ser de cumplimiento dificultoso por la demora que llevará. Dicho de otra forma, puede ser directamente de cumplimiento imposible sin reformar las leyes.

Di Lello
respondió con ese dardo a una comunicación odiosa que le hizo llegar ayer la Cámara Nacional Electoral que lo instruye para que "instrumente un operativo especial, con los fiscales actuantes ante los juzgados federales con competencia electoral de todo el país, para dar respuesta en tiempo real a la detección de faltas y delitos electorales, como clientelismo, retención de documentación electoral, robo de boletas, migración transfronteriza, etc.". Casi nada, porque esa orden lo hace responsable de que finalicen prácticas irregulares que se supone que el fiscal y las otras autoridades deben prevenir, reprimir y eliminar. Nada menos y nada más que un mensaje que responsabiliza a Di Lello para que en las elecciones del 25 de octubre no haya quejas de nadie. ¿O creen los camaristas que el fiscal no se ha ocupado antes de estas cuestiones?

El mensaje de los jueces Santiago Corcuera, Rodolfo Munné y Alberto Dalla Vía se produce a horas de que se reunieran con un grupo de ONG interesadas en promover cambios para ahuyentar el fantasma del fraude, y de que un grupo de dirigentes de la oposición propusiera medidas como que se use papel carbónico para duplicar actas, ponerles GPS a las urnas, o habilitar un cuarto oscuro auxiliar en el que haya depositadas boletas que un elector pueda registrar como faltantes en el recinto de votación. Ese paquete de ideas lo llevarán los partidos la semana que viene a la audiencia que la Cámara ha convocado para escuchar propuestas que aplaquen los ánimos sin necesidad de producir cambios en el Código Electoral, algo imposible de hacer en el mes y medio que queda hasta las elecciones, en un régimen legal que hace necesaria, para cualquier cambio, una mayoría especial de votos de las dos cámaras del Congreso.

En un diálogo radial, Di Lello respondió a la provocación de los camaristas de pedirle soluciones a problemas que él entiende como "una cantinela" de campaña que ellos admiten como posible:

"El sistema electoral podrá ser antiguo, lento, pero es muy bueno".

•"Yo sugiero abrir todas las urnas. Lo mejor para preservar el sistema es despejar absolutamente todas las dudas y el único método es simple: contemos todo".

"Siempre ha habido reclamo de fraude, y nunca ha pasado nada porque nunca lo ha habido. El sistema electoral argentino es seguro".

"El tema del fraude va generando una sensación de que las elecciones van a tener un resultado de que la voluntad puede ser malversada. "En el juego nefasto que se va engendrando, lo que se cuestiona es hasta la base del sistema".

Para las demoras en el escrutinio definitivo pidió se destine personal militar porque se debe a "un problema de distribución de personal" (del cual son responsables los jueces) y que se puede hacer "sin costo, en diez días".

En realidad, la apertura de todas las urnas en comicios nacionales no tiene antecedentes y debería ser autorizada por la Justicia en casos de denuncias de irregularidades. Para que eso ocurra con todas las urnas debería haber una reforma de la norma. En los artículos 101 y siguientes del Código Nacional Electoral se describe el modo de contar los votos. Si ha habido apertura de urnas en comisiones provinciales como en Misiones en 1995 (elección Ramón Puerta vs. Fernando Llamosas) o en Córdoba en 2007 (Juan Schiaretti vs. Luis Juez).

La apertura de urnas está prevista de manera genérica en el Código cuando habla del recuento definitivo de los votos que es una reconstrucción de lo que ocurrió en la urna el día de la elección. En ese conteo final se leen las actas del presidente de mesa y se comparan los datos con los que acercan los fiscales partidarios. Si no hay diferencias, se aprueban los datos de la mesa. Si las hay, se abre un segundo sobre que contiene una copia del acta del presidente de mesa que éste dejó en sobre cerrado como testimonio complementario. Si persisten las diferencias, puede abrirse la urna, pero queja mediante, y se cuentan los votos. El artículo 112 del Código dice: "Realizadas las verificaciones preestablecidas, la Junta se limitará a efectuar las operaciones aritméticas de los resultados consignados en el acta, salvo que mediare reclamación de algún partido político actuante en la elección.

En elecciones normales esto ocurre en un número muy escaso de urnas que no suele llegar al 1%, salvo en escándalos como los que motivaron la reapertura en los casos provinciales mencionados. La reticencia a abrir las urnas obedece a hechos que suelen escapar a la atención pública, por ejemplo, que en muchos casos las actas suelen reflejar acuerdos entre autoridades de mesas y fiscales para resolver problemas de votos que podrían ser impugnados por la falta de pericia del propio votante.

Si esos problemas no alcanzan a modificar la tendencia de la urna, las autoridades y los fiscales prefieren acordar el resultado, cerrar y la urna y a otra cosa. La experiencia indica que si se abren todas las urnas, serían muchos los votos impugnados que contienen detalles que los invalidarían, pero que no obedecen a la intención del elector de impugnar el voto, sino que reflejan la falta de experiencia. Como ha dicho un juez electoral sobre este asunto, "no todos los votantes son graduados de Harvard". Dicho de otra manera, abrir todas las urnas puede provocar problemas más graves que los que se intenta remediar. La urna de Pandora.

La novela electoral tucumana ha puesto al sistema en el límite de exasperación de muchos, especialmente de la oposición, y los protagonistas de todos los poderes juegan a la mancha venenosa, mientras los jueces y los funcionarios del Ejecutivo intentan librarse de responsabilidades ante las presiones de un público que culpa al poder de esas desprolijidades.

La impresión de que el sistema es fraudulento es algo difícil de probar en la Argentina, donde siempre gobierna quien ganó las elecciones (no pueden decir lo mismo otros países como Estados Unidos - vgr. George W. Bush vs. Al Gore, año 2000); en realidad, es otra faceta de un sistema político en crisis. Normas electorales como las PASO, que nacieron para que hubiera debate y elección de candidatos en internas, ha consagrado a la lista única como hábito. Ésa si es una defraudación dentro de la legalidad que tiene necesariamente que redundar en formas de defraudación en los resultados, y era cuestión de tiempo que estallara en casos como el de Tucumán, que aterroriza hoy a todos los políticos y, especialmente, al oficialismo. Sus candidatos ven con temor que la luna tucumana se siga oyendo en lo que resta de la campaña y termine perjudicando lo que parecía un trámite. Ayer la oposición radical de Tucumán habló de intervención federal de la provincia. No es imaginable que eso salga de la pluma de Cristina de Kirchner -una ironía además en un distrito donde Daniel Scioli le ganó en las PASO por 57 a 20 a Mauricio Macri. Pero si el recuento definitivo se extiende, esa provincia no tendrá legisladores que se hagan cargo, en la eventualidad, del Gobierno provincial cuando José Alperovich deje el cargo y quizás la Justicia deba tomar el poder hasta que se sepa qué pasó. Esta presunción la alimenta el hecho de que ese poder dictó ya un amparo electoral, una rareza en la jurisprudencia de ese fuero- que puede alargar los tiempos más allá del 10 de diciembre porque el entuerto puede llegar a la Corte Suprema de Justicia de la Nación.