29 de octubre 2010 - 03:10

"Las variables de la macro dependerán ahora de Cristina"

Para Enrique Kawamura (Universidad de San Andrés), "lo que digan analistas internacionales son especulaciones"

«El problema es que hoy no sabemos cuánto poder mantendrán De Vido y Moreno», explicó el economista Enrique Kawamura, respecto de las incertidumbres que puede presentar la economía.
«El problema es que hoy no sabemos cuánto poder mantendrán De Vido y Moreno», explicó el economista Enrique Kawamura, respecto de las incertidumbres que puede presentar la economía.
«Lo que especulan los analistas internacionales, incluso JP Morgan, no toma en cuenta cómo pueda afectar este suceso a la Presidente», advirtió el economista Enrique Kawamura, anticipando lo que pueda pasar con la economía local tras el deceso del ex mandatario Néstor Kirchner. En diálogo con Ámbito Financiero, Kawamura -director de la Maestría en Economía de la Universidad San Andrés- indicó que lo sucedido «agrega cierta incertidumbre que debe ser evaluada». Kawamura se licenció de economista en la UBA y obtuvo su doctorado en Cornell University. Posteriormente, colaboró como investigador en el Instituto de Altos Estudios Empresariales (IAE) y en la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL). «Uno de los escenarios es de invariabilidad que plantea JP Morgan, pero no es el único. Hoy dependemos de la psicología de la Presidente, pero a mí me resulta muy dudoso afirmar con soltura que nada va a cambiar», agregó respecto de lo que se viene en la economía local.

Periodista.: Todavía no terminó el duelo nacional y los analistas financieros internacionales ya especulan con la economía post-Néstor Kirchner...

Enrique Kawamura:
Lo que pasó en las últimas horas plantea dudas. Hay varias cosas que pensar. Lo primero es ver cómo repercute en Cristina de Kirchner. Las variables macroeconómicas dependerán de algunas decisiones políticas que tome, las cuales pueden estar marcadas por este suceso. Por ejemplo, qué hará con De Vido y con Moreno. El problema es que hoy no sabemos cuánto poder mantendrán, sobre todo, Moreno. No se sabe si mantendrá intacto el gabinete o si comenzará a tomar decisiones más enfocadas en su opinión que en la de su esposo. Todo lo que digan los analistas internacionales son sólo especulaciones.

P.: ¿Cómo ve la economía de cara al cierre del año?

E.K.:
Se ve que el producto nominal va a crecer en un porcentaje de los más altos en esta administración. Esto -obviamente- viene acompañado por un lado del aumento del producto real y por otro de la inflación. Por ahora, venimos arrastrando con inflación entre el 25% y el 30% anual, que seguiremos manteniendo. Todo lo que es política fiscal y contratos nominales permite el sostenimiento del esquema actual. Tenemos una fuerte actividad en el consumo, pero a nivel nominal. A nivel real aumenta lo que puede, con una inversión que, más allá de lo que digan los funcionarios del Gobierno, no parece suficiente para aumentar la capacidad productiva, de modo tal que la inflación no se dispare tanto.

P.: ¿La reunión de presidentes del G-20 puede entregar nuevas directrices para la Argentina y los emergentes?

E.K.:
Estoy de acuerdo en repensar la regulación financiera internacional, pero no estoy seguro de que lo estén haciendo muy bien. Hoy parecieran estar actuando con el corto plazo en la cabeza. En definitiva, son presidentes, políticos. Tienen el problema de mantener el poder de cara a una reelección. El tema es cómo van a plantear un esquema formal de regulación y, sobre todo, de coordinación del sistema financiero. Hoy no se está haciendo nada de esta magnitud. Es difícil, porque los plazos deberían ser a 20 años y no a 5.

P.: Por un lado, en la reunión de ministros de Finanzas del G-20 se acuerda reformar el FMI para darles más poder de voto a los emergentes; y por otro, la Argentina acrecienta su distancia con el organismo. ¿Qué se pierde estando fuera del Fondo?

E.K.:
Está claro que para el Fondo la Argentina no es un país importante. La Argentina no es Brasil. Lo que hoy se pierde con esta situación es un auditor que -aunque presente falencias- es lo que hoy tienen los inversores internacionales. No es una garantía, pero -a pesar de todo- todavía funciona para los inversores como el monitoreador que aporta mayor información.

P.: ¿Es el precio de sincerar las cuentas nacionales con la economía internacional?

E.K.:
Este divorcio con el FMI nació de la mano de un sentimiento negativo muy fuerte con la caída de la convertibilidad. Esto comenzó con una gran carga ideológica que hoy perdió importancia en la práctica, pero sigue liderando el discurso político. El Ejecutivo prefiere esconder ciertos datos metiendo ruido. Se genera una ambigüedad estratégica. Yo sé que hay inflación, pero si llega a ser un punto menor que la de algún estudio privado, el Gobierno ya ganó.

P.: ¿Es cortoplacista la interpretación de que se mantiene baja la inflación del INDEC para sacar rédito de los bonos que ajustan por CER?

E.K.:
Es real que con la inflación se ahorra plata en los bonos ajustados por CER, pero en el largo plazo trae consecuencias. También es cierto que posiblemente ninguno de los que hoy diseña la política macroeconómica va a estar en el largo plazo. Hoy ahorramos, pero justamente a costa de no abrir más el financiamiento al sector público y privado, lo cual podría generar estancamiento en el nivel de productividad.

P.: Al menos se podría asegurar que el dólar seguirá estable hasta mediados de 2011, aunque a un costo bastante elevado...

E.K.:
Hoy la Argentina está otra vez transformándose en un país relativamente más caro. Todavía no llegamos a 2011, claro. Pero en términos de precios relativos nos comimos bastante de 2002 a esta parte. Ahí es donde aparece el dilema monetario. El tema es si se va a devaluar. No obstante, hay una abismal diferencia respecto de 2001. Hoy vemos cosechas récord de soja, y el precio de los commodities está por las nubes, lo que nos permite seguir perdiendo competitividad, por ahora.

P.: ¿Avizora otro cambio del programa monetario del Banco Central en el horizonte?

E.K.:
Eso simplemente fue de índole discrecional. Una cosa es que haya habido un shock importante y que necesitemos un escape. Si uno ve las principales variables macroeconómicas no hubo ningún salto, lo cual habla de una política que no tiene un mínimo respeto por el compromiso asumido. Se supone que el programa monetario dura sólo un año. Si ni siquiera nos podemos comprometer por un año, la señal hacia afuera es que este Gobierno apelará a la discreción a más no poder.

Entrevista de Ignacio Ros

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