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Le alcanzó con una chirola
Sebastián Romero festeja su gol junto con sus compañeros. Quilmes ganó sus primeros tres puntos ante un Tigre anodino, que nunca entendió el partido.
Un derechazo desde 25 metros de Sebastián "Chirola" Romero, que había interceptado una mala salida de la defensa de Tigre, fue el argumento más importante con que contó el equipo de Caruso Lombardi para conseguir los primeros tres puntos en el torneo, después de cuatro derrotas.
Quilmes armó un equipo con dos líneas de cuatro para aguantar el partido y tratar de sumar al menos un punto, con Miguel Caneo de mediapunta y el gigante Joaquín Boghossian como único delantero, después reemplazado por Facundo Diz por lesión, y el "negocio" le salió redondo, porque el gol de Romero hizo que fuera Tigre el que tuviera que salir a buscar el partido y chocara una vez tras otra con esa pared defensiva.
El equipo que dirige Fabián Alegre nunca entendió el partido y se perdió en intentos individuales que ni siquiera llegaban al área.
Matías Pérez García bajó demasiado a recibir y le costó llegar al área, que es donde su habilidad desequilibra. Pablo Vitti y Cristian Bordacahar se entregaron mansamente a la marca de los "grandotes" de Quilmes, que los superaron de arriba y también con la pelota a ras del piso.
Así las cosas, el partido fue muy pobre, porque Quilmes no arriesgó nunca y Tigre se equivocó siempre.
Alegre juntó delanteros y volantes de ataque, pero no hubo una idea táctica clara y la pelota quedó trabada en tres cuartos de cancha, sin que llegara ni siquiera al área.
Por eso, el triunfo de Quilmes terminó siendo justo, porque hizo lo más importante del partido (el gol) y después lo defendió con uñas y dientes, sin desordenarse y sin tentarse en ir a buscar un segundo gol.
Quilmes sabe que tiene que mejorar, pero la imagen de Tigre terminó deteriorada porque no tuvo juego ni potencia para cambiar la historia, y por eso perdió.


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