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Le estalla a Lugo una grave crisis por la tierra
«Pedimos seguridad y trabajo para todos, y la necesidad de construir un Paraguay en paz, moderno, incluyente y sin enfrentamientos y violencia», dijo Héctor Cristaldo, presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), que engloba a los organismos que coordinaron la movilización. La protesta, que no incluyó bloqueos de rutas, se llevó a cabo en trece departamentos y agrupó a miles de pequeños y grandes productores, principalmente de soja, que habían convocado en años anteriores a similares protestas.
«Lo único que quiere la gente es trabajar», destacó Cristaldo, mientras que Agustín Konrad, otro representante del sector, aseveró que la protesta busca «dar una señal a los tres poderes del Estado para que realicen en forma su trabajo».
Los principales puntos de concentración de los manifestantes estuvieron en los departamentos de Alto Paraná, al este de Asunción y en la frontera con Brasil, y de Itapúa, sur y fronterizo con la Argentina, las regiones agrícolas más prósperas del país.
La protesta estuvo organizada, además, por la Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP), la Asociación de Productores de Soja (APS) y la Asociación Rural del Paraguay (ARP), entre otros, y concluirá hoy con el retiro de las maquinarias, lo que precederá a un mitin ante la sede del Congreso, en Asunción.
Los productores repudian las constantes amenazas de invasiones de haciendas por parte de grupos de «sin tierra», que permanecen acampados desde hace varios meses ante las fincas de las regiones agrícolas, principalmente de productores brasileños, para repudiar el cultivo mecanizado de la soja y exigir una reforma agraria. Según se denunció, los campesinos -a quienes el presidente, Fernando Lugo, les ha prometido una reforma agraria- han invadido y quemado edificaciones, maquinarias y cultivos.
La violencia que denuncian los productores de origen brasileño (los llamados «brasiguayos») se va transformando de a poco en un tema caliente en la agenda bilateral, ya compleja por la pelea por el precio de la energía que produce Itaipú y por la decisión del nuevo gobierno de desconocer una deuda de unos u$s 2.000 millones con el país vecino originada en la hidroeléctrica.
Líderes de la oposición adjudican a Lugo, quien fue obispo hasta el año pasado, un «preocupante» giro hacia una izquierda que tiene como modelos al venezolano Hugo Chávez y al ecuatoriano Rafael Correa.
«Esta clase de gobierno no es lo que la gente quería», dijo el líder del Partido Colorado (hasta este año en el poder) Luis Castiglioni. Por su parte, el influyente líder opositor Lino Oviedo afirmó que el gobierno «no tiene rumbo» y que los marxistas que lo rodean desean seguir el camino de Venezuela y Ecuador.
Lugo llegó al poder el último 15 de agosto, poniendo fin a 61 años de hegemonía del Partido Colorado.
El presidente de la ARP, Néstor Núñez, opinó que no se llegará a un cambio en el país «si se fomenta la lucha de clases y la xenofobia», en alusión a los productores extranjeros que, según los «sin tierra», fueron beneficiados por los gobiernos anteriores con la adquisición o arrendamientos de terrenos de manera ilegal.
«Nunca tuvimos privilegios, nunca tuvimos condonación, subsidios. Pedimos a las autoridades tener un cambio en paz sin bloquear rutas, sin banderas», agregó Núñez.
En contrapartida, Luis Aguayo, de la Mesa Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas (MCNOC), una de las agrupaciones de campesinos que reivindican las ocupaciones, aseguró que los propietarios no pueden hablar de seguridad, los acusó de violar los derechos y la seguridad medioambiental al usar técnicas de fumigación que dañan a las poblaciones locales.
Agencias EFE, AFP y ANSA


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