Del modo en que venía la densa atmósfera exterior, mientras el Merval descansaba en boxes, y visto lo hecho por los índices globales en el reinicio de actividad puede afirmarse que nuestro indicador principal la sacó bastante barata en lo que era purgar con bajas retroactivas (y agregando las nuevas bajas de la víspera) como para imaginar un derrape de cierto calibre. Que se plasmó en un momento, cuando el Merval se deslizó desde un cierre anterior de 3.070 puntos hasta el mínimo en sólo 2.918 unidades y perforando -largamente- un nuevo piso: el de los 3.000 puntos. En el exterior, el Dow Jones intentó rebote, aunque debió quedar perdiendo en más del 0,9%. Todos los europeos con pérdidas de hasta cerca de un 2% y el Bovespa cumpliendo con su cuota negativa: ayer, el 8,4%. Previamente, Shanghái dio la nota más ruidosa de la fecha cuando descendió el 5,3 por ciento.
En tal contexto, y con el primer embate negativo del Merval, las chances eran muy difusas. Sin embargo, se produjo un rebote a los 3.021 puntos, que marcaron el cierre de la jornada. Y porcentual aceptable, el 1,61 por ciento, con diferencias de 10 aumentos contra 43 papeles con descensos. En líderes, hubo fuerte caída en Petrobras -más del 7%- seguida por PESA, con el 5,8 por ciento, pero compensando a las otras un ligero 0,23 por ciento de suba en la plaza de YPF. Alta concentración de negocios en el listado de las principales, con el destacado en Tenaris (más de $ 11 millones) y haciendo un total general que rozó los $ 50 millones en acciones. No menos de $ 40 millones se fijaron en el Merval ponderado. Una semana que promete "jaleo" global, difícil para poder defenderse y con demanda adelgazada. La Bolsa, temiendo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario