Lección de Dilma: lanza “combate a inflación” (es de 6%)

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Brasilia - La presidenta Dilma Rousseff expresó que observa con «inmensa preocupación» el tema de la inflación, luego de que analistas privados estimaran que los precios pueden subir un 6,34% en 2011, pese a las medidas adoptadas por el Gobierno para contenerla. «No hay ninguna hipótesis» en la que «el Gobierno se desmovilice frente a la inflación, toda nuestra atención se orienta hacia un combate cerrado contra la inflación», declaró la jefa de Estado, en un abierto reconocimiento del problema y a contramano de lo que pasa en la Argentina, donde los funcionarios tienden a minimizar los aumentos de precios e incluso se penalizaron las estimaciones privadas. En Brasil hay, además, un debate nacional y una fuerte puja política en torno a las formas para contener el fenómeno inflacionario.

El Boletín Focus, que consulta a operadores y analistas del mercado financiero, anunció ayer que la inflación en Brasil será del 6,34% en 2011, contra el 6,29% pronosticado en otro informe publicado hace una semana. Según el analista Migueo Daoud, citado por la agencia ANSA, «Focus aumentó la previsión de inflación por séptima semana consecutiva; eso está diciendo que no se ven señales claras de combate a la inflación».

En medios locales se espera que el incremento de precios sea tratado hoy, cuando Rousseff se reúna con ministros, empresarios y sindicalistas en el Consejo de Desarrollo Económico y Social, órgano consultivo del Gobierno. Por su parte, el ministro Gilberto Carvalho, secretario general de la Presidencia, declaró que la primera «batalla» del Gobierno es la inflación, aunque esa política implica poner un «freno» al crecimiento de la economía.

En 2010 el Producto Bruto Interno avanzó el 7,5% y en 2011 crecerá el 4%, según la proyección de los expertos consultados para la elaboración del Boletín Focus. Según comentaristas, existen opiniones divergentes en el Gobierno sobre la estrategia que debe seguirse, entre ministros llamados «desarrollistas», como el de Hacienda, Guido Mantega; y los «monetaristas», como el secretario general de la Presidencia, Antonio Palocci.

Los «desarrollistas» creen que la demanda interna no es la principal causa de inflación, y que ésta refleja el incremento de las materias primas en el mercado externo. Dado que Brasil es un gran exportador de hierro y soja, los productores de esas materias primas las venden más caras también al mercado local, impulsando el alza inflacionaria.

Los ministros considerados «monetaristas» sostienen, en cambio, que la llave del combate a la inflación está en el mercado interno, y la forma de contenerla es contrayendo la demanda, enfriando la actividad económica en general. Por esa razón, el ala «monetarista», en la que también se incluye el titular del Banco Central, Alexandre Tombini, apoya el aumento de las tasas de interés, como un instrumento para «enfriar» el consumo y la producción, y, consecuentemente, poner tope a la inflación.

Pero el alza de los intereses favorece el ingreso de inversiones financieras extranjeras ante la alta rentabilidad del mercado brasileño, lo cual deriva en una devaluación del dólar y en la revalorización del real, con efectos negativos para los exportadores.

La semana pasada, el Banco Central, que se reúne cada mes y medio, subió en un 0,25% la tasa de interés de referencia Selic, llevándola al 12%, lo que sitúa a Brasil como el país que paga mayores tasas de América. Fue la tercera suba desde que Rousseff llegó al Gobierno en enero de este año, cuando era del 10,75% anual. Según Daoud, que expresa la opinión del mercado financiero, el aumento «fue insuficiente, y no logrará impedir que la inflación supere en el corto plazo el 6,5%», que es el techo fijado por el Gobierno para 2011.

Daoud dijo en la Bolsa de Valores de San Pablo que «el Banco Central no está cumpliendo su rol de guardián de la estabilidad». Los industriales también reprobaron el aumento de las tasas, pero desde la vereda opuesta. «Brasil da otro paso hacia atrás en el estímulo a sus sectores productivos y de generación de empleo; quien defiende una tasa de interés de este nivel no está defendiendo los intereses de Brasil», afirmó Paulo Skaf, titular de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo.

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