Ayer casi no se conocieron imágenes de las protestas en Teherán. Por el contrario, en la foto se observan estudiantes de línea dura que tuvieron libertad para manifestarse frente a la embajada británica.
Teherán - Las autoridades iraníes subieron ayer el tono de sus amenazas y afirmaron que darán una «lección ejemplar» a los «agitadores» detenidos en los peores disturbios desde el nacimiento de la República Islámica.
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Los resultados electorales dividieron el país y pusieron de manifiesto las graves disidencias que existen en el seno de la cúpula de poder iraní.
Desde el mismo momento en que se conocieron, Irán es escenario de protestas y de enfrentamientos que hasta el momento se han cobrado la vida de al menos una veintena de personas, según cifras oficiales.
La Guardia Revolucionaria, férreamente leal a las instituciones religiosas conservadoras del país, advirtió que reprimirá las protestas desencadenadas tras las elecciones. «Los detenidos en los recientes acontecimientos serán tratados de una manera que les dará una lección», dijo la agencia oficial IRNA citando al funcionario judicial Ebrahim Raisi. «Los agitadores deberían ser tratados de forma ejemplar y la Justicia lo hará», declaró.
La televisión estatal iraní, en emisiones dirigidas claramente a desacreditar a los opositores que desafiaron una prohibición de protestar, mostró a un grupo de personas que afirmaron haber estado detenidas durante el fin de semana de violencia.
«Creo que nos provocaron cadenas como la BBC y la VOA (Voice of America) a actuar de forma tan inmoral», dijo un joven que no fue identificado.
Una mujer cuya cara fue difuminada en la transmisión dijo que llevaba una «granada de guerra» en su bolso. «Me influyeron la VOA Persa y la BBC porque estaban diciendo que las fuerzas de seguridad estaban detrás de los enfrentamientos», contó.
«Vi que éramos nosotros los que protestábamos, los que estábamos creando los disturbios. Incendiamos propiedades públicas, tiramos piedras, atacamos coches de gente y rompimos ventanas de casas», agregó.
A pesar de la militarización de las calles de Teherán para prevenir las manifestaciones, aún había focos de protesta. Cada noche los opositores se suben a los techos para gritar «Alá es grande» o incluso «Muerte al dictador».
Desde que se desató la crisis, los corresponsales extranjeros tienen prohibido cubrir las manifestaciones. Ayer fue detenido un periodista de nacionalidad griega que trabaja para el diario estadounidense The Washington Times. Al cierre de esta edición se desconocía la acusación contra Iason Athanasiadis-Foden.
En tanto, no había información sobre el periodista de Newsweek Maziar Bahari, ciudadano iraní y canadiense también arrestado.
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